ARSENAL 0 – VÉLEZ 4: EL GRINGO SE MORFÓ AL HUEVO

El Viaducto y los de Liniers se cruzaron en la fecha 21 de la Superliga Argentina, en un cruce del que se esperaba un gran espectáculo por parte de dos equipos con un buen nivel de juego, pero el planteo táctico de Heinze anuló las aspiraciones de los dirigidos por Rondina y terminó con una paliza de los visitantes que podrían haberse retirado del sur del conurbano con varios tantos mas en el bolsillo.

Desde el comienzo se vio una supremacía de los Velezanos en el juego ya desde la consistencia y calidad de sus jugadas, es decir, cada pelota que consiguieron, se transformó en una situación de mucho riesgo para el arquero Daniel Sappa. El primer gol llegó a los 13 minutos de la mano, o del pie mejor dicho, de Ricardo Centurión quién definió a colocar pero al ras del césped y cruzado de derecha a izquierda a la base del palo, lo que hizo que fuese imposible de atajar.

Tres vueltas al reloj más tarde, Lucas Janson entró gambeteando por el vértice izquierdo del área local y tras sacarse varios hombres de encima definió con mucha fuerza al primer palo para marcar el segundo. Durante el resto del primer tiempo, Arsenal intentó buscar su gol pero se encontró muy falto de contundencia a la hora de atacar y sin ideas en la gestación de juego, cosa que no le suele suceder al equipo de Rondina.

En el segundo, las cosas siguieron como estaban, los visitantes replegados en búsqueda de un contragolpe y los locales con la desesperación de anotar para poder remontar la desfavorable situación. Poco le duró la esperanza, ya que a los dos minutos de haber comenzado, tras un robo de pelota de Brian Cufré, Maximiliano Romero se fue derechito hacia el arco de Sappa y con algunos amagues para despistar al único defensor que tenía en oposición, logró hacerse un espacio y definir cruzado y con potencia para la ya goleada. 

A falta de 25 vueltas al reloj de la aguja más larga, Romero recibió la pelota con el pecho,  entrando al rectángulo mayor y cuando logró bajarla y acomodarse un poco con la potencia de su pierna zurda remató por entre las piernas del guardameta y se dirigió a festejar con sus compañeros. Los locales no pudieron en ningún momento encontrarle la manera de resolver el partido y tras haber jugado uno de los peores encuentros en el campeonato, se fueron con la cabeza hacia abajo, mirandose los cordones de los botines, derecho al vestuario.