Juventud Unida dio la nota en el primer partido del reducido de la Primera D. El Lobo Rojo eliminó a Argentino de Rosario en el José Martín Olaeta y clasificó a las semifinales en el sueño del ascenso a la C. El gol de la visita lo hizo Maximiliano Bonanno y sirvió para el festejo de su equipo. El final fue un papelón más de nuestro fútbol. Una supuesta cargada de un hombre vestido de rojo y blanco a un rival generó una batalla de golpes y patadas entre los jugadores de ambos conjuntos.
La tensión de un partido de eliminación posibilitó la existencia de pocas situaciones en el campo de juego. De arranque los dirigidos por Daniel Sagman avisaron con una llegada de Maximiliano Bonanno pero el dueño de casa respondió con una combinación entre Tedesco y Fabrizio que pasó cerca tras un rebote en un defensor. El Lobo golpeó fuerte a los 24`PT con una buena jugada de Lucas Inguimbert que finalizó con una definición a la red de Bonanno. El gol tumbó al Salaíto que se quedó sin respuestas hasta el entretiempo.
Argentino hizo todo lo posible para alcanzar el empate pero no tuvo suerte. El complemento fue controlado por el elenco local y las ocasiones de peligro llegaron en cantidad. El arquero visitante -Ricardo Grieger- se transformó en figura evitando los cinco intentos claros de su rival ayudado -también- por los palos.
Las semifinales de la Primera D ya tienen a Juventud Unida que le ganó dentro de la cancha a Argentino de Rosario. El fútbol debió ser una fiesta para los hombres de Sagman aunque todo terminó en bochorno con la pelea de los dos planteles en el final.