Argentina, como Gardel, cada día canta mejor

Argentina venció a Uruguay con varios momentos de lucidez. No la pasó bien en el arranque pero, con algo de fortuna, encontró la apertura y terminó floreándose.

Clásico Rioplatense en el Monumental, allí donde Argentina recibió a Uruguay con un importante marco de público que brindó su cariño al equipo nacional.

La Celeste, con línea de cinco y un mediocampo combativo, trabajó duro para neutralizar el toque argentino.

Uruguay hizo rápida figura a Emiliano Martínez, el arquero se lució con un par de atajadas incluyendo espectacular movimiento ante genial tijera de Luis Suárez.

Lucho, única referencia, también metió un tiro contra el poste.

Con Messi buscando caminos por el centro del ataque, Argentina rompió el cerrojo con empuje. De Paul, bandera en este aspecto, metió un maravilloso pase para Lo Celso, quien tras eludir a Muslera estrelló su remate en el travesaño.

Esta acción mejoró a la Albiceleste, que con una ráfaga liquidó el pelito en el tramo final del primer tiempo.

Messi, siempre Messi, lanzó un pase con cara externa para Nico González; el ofensivo no llegó a tocar y la pelota sobró a Muslera inflando la red.

Pase-gol de Lionel Messi, máximo artillero históricode Eliminatorias Sudamericanas.

La cosa no quedó ahí, ya que de inmediato un doble pifie de Lautaro Martínez y González le permitió a Rodrigo De Paul volear al 2-0.

Argentina, que la pasaba mal, sacaba dos de ventaja e incluso podría haber anotado alguno más antes del descanso.

El Maestro Tabárez movió el banco en el complemento, incluyó a Cavani, pero la Celeste no volvió a recuperar su buen inicio.

Lejos de eso, Argentina consumó goleada con Messi limpiando para De Paul, figura, y esté asistiendo el toque a gol de Lautaro Martínez.

Lo que quedó de partido fue la confirmación de un triunfo muy importante. Argentina va por todo. Y tiene con que.

Acerca de Nicolás Ziccardi 11939 Articles
El fútbol a sol y sombra. Nostálgico de los grandísimos artistas que brillan con el balón. Maradoniano. Corriendo siempre detrás de la pelota.