El 26 de junio de 2018 fue una noche inolvidable para la Selección Argentina a pesar del triste desenlace del equipo en el Mundial de Rusia. La Albiceleste venía los tumbos por el empate ante Islandia y la derrota frente a Croacia y Nigeria aparecía como una piedra en el zapato.
El conjunto de Jorge Sampaoli transpiró más de la cuenta para triunfar por 2-1 contra las Águilas y tanto Lionel Messi como Marcos Rojo hicieron delirar a los fanáticos argentinos en San Petersburgo y en todo el mundo.
Y el juego comenzó con el pie derecho para la Celeste y Blanca. Un funcionamiento mejorado y distinto a los primeros dos encuentros y los resultados se vieron en el pase de cuarenta metros de Ever Banega hacia Lionel Messi que inventó una de las suyas: control de rodilla, toque sutil para alejar la marca y derechazo para abrir el ‘score’ en San Petersburgo. ¡Golazo!
El baldazo de agua fría lo lanzó Victor Moses en el inicio del complemento. Penal de Javier Mascherano y empate del delantero nigeriano para poner en duda el pase a octavos de final.
La Selección Nacional bajó el ritmo y fue puro empuje con cambios ofensivos para buscar la heroica que llegó a cuatro minutos del final: Gabriel Mercado se proyectó por derecha, envío un centro al medio y encontró la pierna derecha de Marcos Rojo que hizo explotar al batallón de argentinos en Rusia y en el mundo. ¡Gol inolvidable!
Una victoria para recordar por siempre, más allá de la eliminación ante Francia (3-4) en octavos de final del Mundial de Rusia 2018. Una obra de arte de Messi y un delirio de Rojo, lo mejor de la Copa del Mundo en tierras rusas.