Así de simple. Se ganó y punto. A la Selección Argentina no le sobró nada pero triunfó merecidamente ante Ecuador por la mínima diferencia en el inicio de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022. El único gol lo hizo Lionel Messi de penal que alcanzó para sumar los primeros tres puntos.
Lo mejor se vio en el primer tiempo. La presión y la recuperación en la mitad de cancha fue fundamental para explicar un partido que se definió con un penal que llegó a través de un robo de Lautaro Martínez y una gran jugada entre Lionel Messi y Lucas Ocampos. Fue una pena máxima bien cobrada y transformada en gol por el capitán albiceleste. Faltaron ocasiones, un poco por el planteo defensivo de la Tri y otro por la falta de creación. No se sufrió en defensa (salvo por una pelota parada en el final de la etapa inicial) aunque se destacó Lucas Martínez Quarta por su firmeza en el fondo.
El juego se desfiguró en el complemento. El control de la pelota fue inevitablemente del equipo de Lionel Scaloni y el problema se dio en el encendido de las luces de la creatividad. Messi se apagó y aún así, generó las pocas ocasiones que llegaron a cuentagotas: Ocampos con un remate cruzado y rasante (tapó Alexander Domínguez,) y un disparo desviado de Rodrigo De Paul. El conjunto de celeste y blanco arriesgó más sin pelota que con ella y de ahí se explica la falta de fluidez en ataque. No hubo grandes sociedades y los cambios tampoco dieron resultado para destrabar las limitaciones en tres cuartos de cancha hacia adelante. Ni Eduardo Salvio, ni Nicolás Domínguez, ni Lucas Alario pudieron participar de un cambio en la estrategia, sin embargo no hizo falta el sufrimiento en la casa de Boca Juniors. Con lo justo y necesario, se pasó el primer capítulo de las Eliminatorias.
Argentina tenía que empezar con una victoria y lo hizo. ¿Le falto juego? Sí. ¿Fue el dueño del partido? Sí. Pero no mucho más. Hubo poco tiempo de trabajo por los protocolos de la pandemia pero no es excusa. Se puede jugar mejor aunque siempre es importante iniciar el camino a un Mundial con un triunfo.