Los Red Devils transpiraban la camiseta en la noche de Londres pero no lograban romper el cero ante las Águilas. Con el score empatado ante Crystal Palace, la pelota la tenían los visitantes pero el afán de anotar generó una discusión entre dos compañeros en pleno partido.
Iban 28 minutos de juego en Selhurst Park cuando Bruno Fernandes esperaba, pegado al lateral derecho, una descarga. El portugués se mostró, la pidió, pero la pelota la tenía Antony. Y el brasilero, acostumbrado a sus piruetas, demoró en el pase para luego desentenderse con el lusitano.
El ex Ajax la pisó, la amasó, buscaba la reacción de algún rival mientras Bruno Fernandes esperaba. Cuando el sudamericano la soltó, el europeo ya había hecho otro movimiento en búsqueda del esférico. Allí llegó el cortocircuito.
El portugués no estuvo de acuerdo con la delicia del brasilero y a puro grito le hizo sentir su enojo. Antony, no conforme con la furia de su colega, masticó bronca pero no la tragó y claramente se acordó de la madre del lusitano en una pelea de fuego amigo en el Manchester United.
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