El Millonario venció por 2-0 a Barracas Central con los goles de Nicolás De la Cruz (gran figura) y Miguel Borja para llegar al duelo ante Boca de la mejor manera. Sufrió la expulsión de Bruno Zuculini. El Guapo estuvo a la altura del desafío y casi da el golpe. Regular arbitraje de Germán Delfino.
River Plate y Barracas Central en un duelo inédito chocaban en la antesala del Superclásico para el Millo y el Guapo buscaba en rodeo ajeno hacer historia porque si algo le sienta bien al elenco de Olavarría y Luna son los grandes escenarios porque en cancha de Racing logró el regreso a Primera. Los de Marcelo Gallardo venían de golear a Defensa por Copa Argentina en Chaco y en su casa, por vez número 20 de manera consecutiva llena, quería seguir de gran manera y claro no perderle pisada al líder Atlético Tucumán. El local arrancó dominando y manejando pero sin profundidad porque toca y toca pero no define. El enorme partido de Nicolás De la Cruz le dio una gran mano en ataque dónde le costó hilvanar chances nítidas de cara al arco que custodiaba Cristian Arce. Los de Rodolfo De Paoli prestaron lucha en el medio. Es cierto que se siente cómodo en terrenos más estrechos pero fue un equipo corto en un campo inmenso. Aliendro provocó el primer uhhh en el Monumental. Centurión con la linda tarea de reemplazar a Franco Armani en el arco respondió bien en las que lo exigieron. El uruguayo rompió líneas y armó una linda pared con Beltrán para definir cruzado y por lo bajo para el primer grito aunque con suspenso porque el VAR, manejado por Héctor Paletta, se tomó su tiempo para la decisión final. Barracas tuvo sus mejores oportunidades por arriba con un testazo previo de Nico Ferreyra que fue el mejor 9 del Guapo. River manejó la bola pero estuvo lejos de lo estelar que suele ser en su casa o al menos en los 45 iniciales. Lo que si el local tuvo bastante agresividad para marcar y terminó con tres jugadores amonestados. De hecho el chileno Díaz estuvo al límite de la expulsión. River lo ganaba por la enorme noche del uruguayo y porque sabe que si pone el pie en el acelerador podía definir la historia rápido.
Gallardo ni lerdo y perezoso metió mano con las entradas desde el reinicio con Esequiel Barco y Javier Pinola. Amén del que coqueteaba con la roja era Díaz. River buscó más profundidad con el ex Atlanta United pero lo que ganó en desequilibrio fue que siguió sin ejecución. La armababirn pero sobredosis de gambetas. Barracas se amplió en terreno y se internó con intenciones de ir a por Centurión. No fue una gran producción del Millonario. Ni Solari o Quintero pesaron y mucho menos Aliendro o Zuculini que vio la roja por doble amarilla. El jugador de menos le pesó? No porque siguió siendo el animador pero no terminaba de enganchar nunca. Tiros libres o córners fueron el arma predilecta del visitante para intentar vulnerar. Lo cierto es que los minutos finales llegaban sin definicion con el resultado en el aire. Suárez que entró y mostró buenos destellos asistió al colibrí Miguel Borja para cerrar una noche difícil de River. Cumplió su parte y ahora su mirada está en la Bombonera.
Ganó River sin sobrarle nada y está a la expectativa de que pase mañana con Atlético Tucumán. Barracas Central sigue jugando su torneo de permanencia aunque con rendimientos así no le costará lograrlo. Con el domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar… Así se fueron todos del Mâs Monumental.

