Fue un martes para el olvido en Bochini y Alsina. Además de la renuncia de su presidente con un comunicado contundente, las paredes del Libertadores de América lucieron con pintadas poco amenas de cara al derbi del domingo frente a la Academia.
«El día que matemos a un dirigente van a dejar de robarnos» decía un grafitti en la puerta doce y con la firma de «los socios». Claramente, en ese mensaje, no habla la masa societaria en su totalidad sino que se trató de una máscara para ponerle un nombre más claro respecto al mensajero.
Otra pintada, ya común en varios equipos del fútbol argentino cuando la mano viene torcida, fue la famosa: «el domingo ganen o bala para todos». El clásico contra Racing cambió de horario por decisión de los encargados de seguridad que ya palpitan un clima áspero.
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