ALVARADO: EL ÚLTIMO ADIOS DE TRAPITO

Corrían 38 minutos del segundo tiempo. Era su momento. Del jugador que sabía que disputaría sus últimos minutos profesionales en Alvarado de Mar del Plata, el club que lo vio vestir su camiseta por varias etapas. El mismo que fue figura del Torito en el ascenso al Argentino A (en ese entonces) en 2008. Ahora sí, Ezequiel Ceballos se retiró oficialmente de la actividad futbolística en la derrota por 6 a 0 ante Boca Juniors por Copa Argentina. Poco le importó el resultado en el momento de su ingreso, la cosa ya estaba juzgada.

Trapito, como le dicen en el ambiente, pidió todas las pelotas. Y, claro, quería jugar por última vez a un nivel profesional y frente a un gigante de Argentina como el Xeneize. Corrió esos, aproximadamente, diez minutos como si fueran los últimos. En realidad, fueron los últimos como jugador. El pitazo de Pablo Echavarría (reemplazó a Darío Herrera por lesión) decretó el final de su carrera y, como si una alfombra roja se hubiera desplegado en el césped del estadio de Lanús, comenzó a saludar a todos sus compañeros y rivales. Se acercó a su gente, aplaudió el incansable aliento de los hinchas marplatenses y se tomó su tiempo. El tiempo del adiós. Un «adiós» que significa un «hasta luego» para sus compañeros por su actual trabajo como ayudante de campo del entrenador Mauricio Giganti.

Fue el último en ingresar al campo de juego y el último en despedirse. La ovación cayó de la tribuna con casi cinco mil almas que viajaron esos famosos kilómetros que separan a La Feliz de la localidad de Lanús. El 10 de siempre, con la 17 solamente por razones administrativas.

«Gracias por venir a todos». Así agradeció Ezequiel Ceballos a los hinchas de Alvarado por su incondicionalidad y el aguante que los caracteriza. Así se despidió el último ídolo del Torito. Jugando ante Boca y disfrutando sus diez minutos de despedida.

 

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.