El arquero del Patrón fue fundamental a lo largo de la competencia, y fue clave para que su equipo se metiera en la final. ¿Por qué?
Este domingo, Patronato consiguió algo histórico para el club. Luego de un semestre duro en donde descendió de la máxima categoría a la Primera Nacional, logró vencer a Talleres en la final de la Copa Argentina y no solo obtuvo la primera estrella de su historia, sino que también sacó el boleto directo para la Libertadores 2023.
Sin embargo para entender porque el Patrón llegó a la definición hay que ver el camino, donde hubo una figura determinante: Facundo Altamirano. El arquero rojinegro fue clave en al menos tres series siendo una muralla, y teniendo varias intervenciones importantes en los penales.
En los 32 avos, el golero mantuvo su valla invicta frente a Deportivo Morón, mientras que en los 16 avos fue su primer gran partido. Durante los 90 minutos le contuvo un penal a la Pulga Rodríguez, quien habitualmente no falla sus ejecuciones. Pero eso no fue todo, porque después del 1-1 en el tiempo regular, Altamirano le contuvo el penal a Aliendro -todavía en el Sabalero-, y sumado a que Goltz y Ábila fallaron sus ejecuciones, el Patrón pasó de ronda.
En octavos, Altamirano no fue de la partida en la victoria por 2 a 1 frente a Gimnasia de La Plata, y en su lugar fue Mansilla quien jugó, y obtuvo la clasificación a cuartos de final, donde lo esperaba River. Ahí el arquero volvió a ser el surgido de las inferiores de Banfield, y tras el empate 2 – 2 en el tiempo regular, volvió a ser clave desde los 12 pasos atajándole el disparo a Matías Suárez, sumado al fallo de Bruno Zuculini que la tiró por arriba.
Pero fue en semifinales donde Altamirano tuvo su noche consagratoria. En frente estaba Boca, que venía de ser campeón de la Liga Profesional, y que logró llegar a los penales por intermedio de una pena máxima de Villa casi en el final. Pero el arquero tuvo su revancha, y se hizo gigante bajo los tres palos. De las cinco ejecuciones del Xeneize, el golero le contuvo a Óscar Romero, Alan Varela y a Villa el último.
Ya en la final contra Talleres de anoche, el golero transmitió seguridad desde el fondo, fue clave en cada intervención, y terminó la Copa Argentina tal y como la empezó: con su valla invicta. En total, Altamirano disputó cinco de los seis encuentros donde recibió cuatro goles y mantuvo dos veces el arco en cero. Sin embargo el dato es que de los 17 penales que le tiraron (15 en definición y dos en los 90´) solo ocho terminaron en gol. Seis los contuvo -uno durante el tiempo regular- y tres fueron desviados.