La Fragata no encontraba por ningún lado la receta para sumar de a tres y escaparle a la candente zona de los promedios. Tras la derrota del pasado lunes frente a Barracas Central y la renuncia de Eduardo Pizzo como entrenador, llegó el alivio con el regreso de Blas Armando Giunta que retornó para poner el pecho en el momento más complicado de la entidad. Y en su regreso al banco del Mirasol, el elenco de Isidro Casanova cantó victoria por 2 a 0 frente al Tallarín en el Fragata Presidente Sarmiento.
Talleres de Remedios de Escalada volvió a tropezar pero sigue estando dentro de los equipos que estarían clasificando al octogonal. Lo cierto es que los hombres de Daniel Vicentín dejaron puntos que, en la previa, parecerían increíbles para un equipo que por su posición debería estar peleando por el ascenso. Y esta vez el que se hizo eco de ese mal momento del conjunto del sur del Gran Buenos Aires fue este Almirante Brown que en los últimos meses fue noticia por situaciones malas tanto en lo deportivo como en lo institucional.
El partido arrancó con todo en Isidro Casanova. Lo tuvo de cabeza Leonardo Carboni pero salvó Joaquín Mattalía. Al décimo minuto fue Sebastián Carruega el que probó en el otro arco pero no contó con la fortuna necesaria para romper el cero en el oeste. Y de a poco se fueron apagando sendos conjuntos hasta irse igualados y sin tantos al descanso con excepción de un intento de la visita que devolvió el travesaño.
La Fragata pegó primero en el arranque de la complementaria. Hernán Ruquet, el ex Almagro, superó a Elías Gómez al minuto de juego. El Tallarín no terminó de acomodarse que, el ídolo de Boca Unidos, Cristian Núñez, marcó el segundo cuando el reloj ni siquiera marcaba un noveno de la etapa. Dos goles en una ráfaga le daban muchísimo oxígeno al Mirasol que sólo tuvo que aguantar algunos embates de Juan Pablo Passaglia y Luciano Arcuri.
Talleres, sin reacción siquiera con los cambios hechos por Vicentín, volvió a Remedios de Escalada con una derrota por 2 a 0 y una racha preocupante de cinco partidos sin victorias. Almirante Brown volvió a sonreír después de cosechar un punto de los últimos doce y lo hizo, encima, con Blas Armando Giunta en el banco. Claro que tampoco faltó una ristra de ajo, colgando de uno de los palos de iluminación, para espantar las malas vibras. Por eso mismo no todo es «huevo, huevo, huevo» aunque el triunfo no importa cómo se haya conseguido en este momento.