La derrota del Gigante de Baviera ante Augsburgo le puso fin a dos marcas que parecían duras de roer para el campeón reinante de la Bundesliga. Y si bien aún sigue enganchado en la pelea de arriba, esta seguidilla de resultados adversos podría complicarle el reinado a los de Julian Nagelsmann.
La última vez que Bayern Múnich no ganaba en cuatro juegos consecutivos por torneo local fue durante la temporada 2001/02. En aquella ocasión el campeón fue Borussia Dortmund que, a pesar del flojo momento que tuvo su eterno rival, tan sólo se impuso en la grilla por dos puntos.
La racha adversa para el Gigante de Baviera en ese 2001, donde a su vez ganaba la intercontinental ante Boca Juniors, comenzó un 17 de noviembre con derrota ante Werder Bremen. Luego vino un empate sin goles ante el Núremberg, una caída contra el Hertha Berlín, reparto de puntos con Wolfsburgo, un tropiezo ante el Hansa Rostock y se estiró hasta enero de 2022 porque igualó con Borussia Mönchengladbach y fue goleado por Schlke 04.
En esa oportunidad Bayern Múnich estuvo siete encuentros por Bundesliga sin ganar algo que, en la actual temporada, recién lleva 4 producto de los empates contra el Mönchengladbach, Unión Berlín, Stuttgart, y ahora la caída frente al Augsburgo que profundizó el mal momento deportivo en el ámbito local mientras arrasa en la Champions League.
El otro récord que ostentaba el campeón y que se cortó esta tarde en Baviera fue uno que ostentaba desde el 9 de febrero de 2020 cuando igualó 0 a 0 con el Leipzig. De ahí en adelante registraron 86 partidos por Bundesliga convirtiendo al menos un tanto en cada contienda. Y nuevamente, este tropiezo ante el Augsburgo por 1 a 0, hizo que se destruya una seguidilla sumamente inolvidable.