Murió un hincha. Un menor de edad perdió la vista. Tres balazos de goma recibió un camarógrafo. Y el saldo superó los cien heridos en el encuentro suspendido entre Gimnasia La Plata y Boca Juniors. Sin embargo, a doce horas del caos, la pelota volvió a rodar en el fútbol argentino.
Nadie se expidió al respecto, no hubo tiempo para ello, y el calendario apretado también ponía obligaciones sobre la mesa. Mientras el mundo deportivo habla de la pesadilla que se vivió el jueves por la noche en el Bosque, a mil kilómetros de distancia aparecieron en cancha tanto Mitre de Santiago del Estero como Alvarado de Mar del Plata.
La segunda división del fútbol argentino puso en marcha, sin más, la última fecha de la temporada regular para empeza la semana siguiente con los playoffs. A las 3 de la tarde, la misma policía bonaerense que generó el caos en La Plata, tendrá que brindar un operativo en Brown de Adrogué – Almirante Brown. El fútbol no ha parado siquiera para pensar. El show debe continuar.