El único título continental que tiene el conjunto Cafetero en sus vitrinas lo consiguió justamente en un certamen que empezó a jugarse en los escritorios y terminó disputándose en el césped. Un día antes del inicio, a tres del debut, la Selección Argentina informó que se bajaba de la Copa América 2001 y en su lugar era citado, de urgencia, el combinado de Honduras.
El milenio comenzaba en Colombia con un proceso de paz que de tranquilidad tenía poco y nada. Dos atentados terroristas perpetrados en el primer semestre de aquel 2001 ponían en jaque la realización del certamen mientras CONMEBOL se encargaba de ratificar a cada rato la decisión de jugarlo en dicho territorio. De hecho fue hasta una cuestión de Estado.
Quien era el presidente del país organizador, Andrés Pastrana, adivirtió: «Quitarle la Copa a Colombia es el peor de los atentados». Más allá de eso, los hechos seguían siendo alarmantes. Incluso, previo al comienzo del torneo, hubo una reunión en Buenos Aires para analizar los pasos a seguir mientras era secuestrado un dirigente del Deportivo Pereira.
Canadá, que había sido invitada al certamen, se bajó alegando que no lograba reunir todo el plantel a tiempo. Lo de Argentina terminó siendo distinto. En AFA ya barajaban la posibilidad de no presentarse al evento aunque, la decisión que partió desde Viamonte 1366, recién se hizo escuchar un día antes que levanten el telón Ecuador y Chile en Barranquilla.
Al día siguiente, los locales hicieron sentir su bronca con la decisión de la Albiceleste que acusó amenazas al plantel previo al viaje por lo cual justificó su salida. En el Metropolitano, el pueblo Cafetero colgó banderas contra la Selección de Marcelo Bielsa acusándolos de «miedosos» pero con otro tenor de sus palabras.

Foto: Photo by MARCELO SALINAS / AFP) (Photo by MARCELO SALINAS/AFP via Getty Images