La historia de uno de los mejores número diez del mundo se terminó en una Copa del Mundo con una insólita expulsión. Esa misma noche, en el Olímpico de Berlín colmado, la Azzurra conquista su último título de la máxima competencia hace exactamente 17 años.
Un 9 de julio de 2006 se disputó la final de lo que fue el Mundial de Alemania. Italia se coronó como tetracampeona tras derrotar por penales a Francia en una contienda decisiva que tuvo todo tipo de destellos, entre ellos, la roja que Horacio Elizondo le mostró a Zinedine Zidane.
La Azzurra llegó al encuentro más esperado por todos después de vencer a Ghana por 2 a 0 con goles de Andrea Pirlo y Vincenzo Iaquinta. Luego empató 1 a 1 con Estados Unidos, y avanzó a octavos de final batiendo a República Checa por 2 a 0 con los gritos de Marco Materazzi y, el enorme, Filippo Inzaghi.
Les Bleus tuvieron una clasificación más apretada puesto a que continuaron su camino tras igualar con Suiza sin goles, empatar 1 a 1 ante Corea del Sur, y respirar aliviados frente a Togo por 2 a 0 con los festejos de Patrick Vieira y Thierry Henry.
Ya en playoffs, Italia no recibió goles. Los de Marcello Lippi dejaron en el camino a Australia, a Ucrania, y en semifinales eliminaron al dueño de casa, Alemania. Francia, en su parte, superó a España, Brasil, y Portugal para llegar al encuentro clave del 9 de julio en Berlín.
La gran final tuvo de todo. Zidane abrió la cuenta de penal a los 7 minutos y, un rato más tarde, empató Materazzi. Esos mismos actores fueron protagonistas absolutos de una jugada totalmente insólita donde el capitán galo le cabeceó el pecho al defensor de la Azzurra para ganarse una inesperada tarjeta roja en el suplementario.
Por penales, el único que falló fue David Trezeguet y ahí se terminó la ilusión para los dirigidos por Raymond Domenech. Italia, tras el 1 a 1 en dos horas de partido, superó a Francia por 5 a 3 en la tanda de los penales y hace 17 años ganaba su última Copa del Mundo.
Foto: Photo by JOHN MACDOUGALL/AFP via Getty Images