El inicio de Italia 90 estaba a la vuelta de la esquina pero muchas selecciones aprovechaban las semanas previas para ajustar detalles. El Ejército de Tartán quería despedirse de su gente con un brindis emotivo pero quienes se emborracharon de alegría fueron los Faraones que, un 16 de mayo, hace exactamente treinta años le propinaban un 3 a 1 inolvidable en Aberdeen.
Escocia venía dulce por eliminar a Francia y Noruega en las eliminatorias para la Copa del Mundo. Junto con Yugoslavia fueron los dos países del grupo cinco de las eliminatorias europeas en sacar el boleto rumbo a la cita máxima. Eso, sumado a un triunfo en Glasgow sobre Argentina en marzo, le dejaba un sabor exquisito en el paladar a los de Andy Roxburgh. Pero quienes se tomaron el whisky on the rocks fueron los muchachos de Egipto que llegarían bien preparados al evento en el viejo continente.
La visita abrió la cuenta al cuarto de hora inicial. De un córner desde la derecha, Gamal Abdelhamid ganó de cabeza por el segundo palo y colgó su testazo del vértice superior diestro de la cueva defendida por Bryan Gunn que no pudo hacer nada para desactivar esa trayectoria con destino de red.
Completamente desconocida, Escocia le sirvió en bandeja el segundo tanto del partido a sus contrincantes. Jim Bett dio un pase atrás de 25 metros buscando a su arquero. En aquella época estaba permitida la asistencia de cualquier jugador a los guantes del guardameta pero, en este caso, los locales se complicaron la vida. Hossam Hassan leyó a la perfección la idea del mediocampista británico, interceptó el envío, y anticipándose a los guantes del dueño de casa mandó la caprichosa al fondo del arco. Egipto usaba la cabeza y ganaba 2 a 0.
El Ejército de Tartán descontó recién a los 28 minutos de la segunda mitad. Ally Mc Coist, delantero del Rangers, sacó un zapatazo que se escondió contra la base del poste izquierdo del arco de Ahmed Shobair. Así, el encuentro tenía un poco más de emoción de cara al epílogo pero, cuando Roxbrugh adelantó sus líneas sufrió la trompada letal. Ismail Youssef elaboró una contra magistral, enganchó dentro del área, se hamacó como lo hacen los grandes jugadores y guardó el esférico donde se forman las telarañas para desatar la locura de los africanos en territorios donde el fútbol se respiraba desde hacía más de un siglo.
Escocia dejó una mala impresión frente a su gente, se confió demasiado por otros resultados, y ese traspié fue tan duro que jamás pudo reacomodarse teniendo prácticamente un Mundial para el olvido. Egipto se sirvió un whisky en el lugar ideal, saboreó el 3 a 1 hace exactamente treinta años, y aceitó su máquina para continuar dejando boquiabierto a los otros tres europeos en Italia 90 como Holanda, Irlanda e Inglaterra.