Por: Facundo Olguín | @Facunicolas23
El ala pivot y político Nicolás Lauría dialogó mano a mano con Básquet Vermouth sobre la situación actual del Nuevo Coronavirus en su ciudad, su rol como concejal y sobre lo que dejó el Torneo Federal.
Fue uno de los refuerzos de jerarquía que adquirió Unión de Mar del Plata para afrontar la temporada 2019/2020 en el Torneo Federal. De amplia trayectoria en el ascenso y en la Liga Nacional. Además de comandar al Celeste dentro de la cancha, tiene su otra vida, porque no todo es el básquet. Es Concejal Primero de “Juntos por el Cambio” en el partido de General Pueyrredón -del que la ciudad balnearia de Mar del Plata forma parte- y, en tiempos de pandemia mundial, su trabajo se triplicó. Por eso, desde Vermouth Deportivo quisimos saber más sobre su vida y rol en el municipio y cómo esto puede jugar en contra. Además, mencionó como mejoró los entrenamientos físicos en los jugadores.
Vermouth Deportivo: -Mientras todos hacen cuarentena, vos estás con tu trabajo de concejal, ¿Cómo vienen siendo tus días?
Nicolás Lauría: –Mis días siguen más o menos igual que antes de la cuarentena, trabajando mucho todos los días en busca de posibles soluciones a los diversos problemas que surgen diariamente a raíz de la pandemia. A veces de casa o en pequeñas reuniones que se dan en el recinto del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredón.
V.D.: -¿Cómo se te dio por incursionar en la política?
N.L.: –Se dio así, desde hace dos años, cuando mi suegro comenzó a meterme en el mundo de la política. Pero con la vida de basquetbolista era imposible poder meterme de lleno. Entonces, una vez que vuelvo a jugar en Peñarol, llega la posibilidad más concreta. Pero sinceramente no lo busque, llegó.
V.D.: -¿Cómo ves la situación actual, tanto de Mar del Plata como de Argentina en sí?
N.L.: –La situación sanitaria es compleja porque trae aparejado, también, complicaciones en lo social y económico a nivel nacional. Nadie está exento de todo lo que está pasando ni de lo que vendrá. Porque por más que venzamos al virus, después nos queda volver a poner a la Argentina de pie y que todas las personas vuelvan a acomodarse, económicamente hablando. En Mar del Plata lo venimos llevando bien, con cuarentena estricta y hoy, por suerte, tenemos sólo un caso activo de COVID-19, por lo que ya se piensa en reactivar la ciudad, permitiendo poco a poco que diferentes actividades vuelvan a desarrollarse con los protocolos adecuados.
V.D.: -¿Te da el tiempo para entrenar y trabajar?
N.L.: –Creo que todavía no logré acordarme. La política te puede dar cosas buenas, pero es un trabajo de 24/7. Por el rol que cumplís y por el cual fuiste elegido, debés y tenés que estar siempre a disposición ante cualquier cosa. No hay horarios. Con lo cual, se me ha hecho cada vez más difícil poder trabajar y entrenar a la noche. Sobre todo, porque no puedo cuidar mi cuerpo como debería y el hecho de haber tenido muchas lesiones pasa factura. Sumado, también, a la exigencia que uno mismo se pone. Nunca me dio igual ganar o perder y eso no cambio, entonces muchas veces en este año renegué más de lo que disfruté por no poder estar al 100% como lo estaba antes. Entiendo también que es un proceso una transición, pero bueno, es más fuerte que uno.
V.D.: -¿Qué opinas de los entrenamientos vía teleconferencia?
N.L.: –Creo que el jugador de básquet ha mejorado en cuanto al cuidado del físico, con un montón de aspectos que ya conocemos. Por lo que considero que está bueno poder estar en contacto con el cuerpo técnico mediante videoconferencia porque, si esto se levanta, hay que estar listos.
V.D.: -Este lapso interrumpido ¿Afecta al transcurso del juego?
N.L.: –Si, claro que sí. A algunos, positivamente, y a otros, negativamente. Seguramente a aquellos que venían medio mal, este parate sirva para cargar pilas y limpiar la cabeza. Y para aquellos que venían muy bien, al contrario. Creo que no es algo exacto. Pueden pasar ambas cosas.
V.D.: -En las últimas cuatro fechas no ganaron y Zárate los desplazó al séptimo lugar ¿Cómo analizas esa mala racha?
N.L.: –Caímos en un bajón de derrotas seguidas, sin poder plasmar una idea de juego clara y perdiendo mucho de local. Eso afecta anímicamente y cuesta levantar cabeza. Sobre todo, cuando había muchas expectativas en el equipo.
V.D.: -Para colmo, la última fecha con Zárate fue una odisea, entre que no jugaban, se retrasó y terminó en derrota.
N.L.: –Sinceramente, fue un papelón; no deberíamos haber viajado. La CABB, o alguien de la CABB, comunicó mal una decisión donde daban por suspendido el torneo un jueves a la noche y el viernes al mediodía sale el comunicado oficial de que se seguía jugando. Salimos para Zárate, donde ya había emergencia sanitaria declarada, dónde no se podían realizar eventos masivos. Pero jugamos igual, y con el atenuante de que el parquet no estaba en condiciones debido a la gran humedad que había. No son excusas, sino realidades que ojalá no vuelvan a pasar. Sobre todo lo que parquet, porque cualquier jugador podría lesionarse gravemente. Sentí que, en definitiva, al jugador no se lo cuida como se debería.
V.D.: -¿Para qué estaba Unión de Mar del Plata?
N.L.: –Ahora, con el diario del lunes, está respuesta no es válida. Pero yo hubiese querido poder estar en zona de PlayOffs antes de que se suspenda el torneo.