El Mundial está a días, ahí, cerquita. Se acerca el partido entre Rusia y Arabia Saudita y son muchos los medios que, ante la inminente proximidad de una nueva Copa del Mundo, quisieron fomentar la fiebre mundialista con historias curiosas del torneo más importante de fútbol. Sin embargo, en Vermouth Deportivo se le viene dando rienda suelta a esta sección desde hace más de un año. Rusia pareciera ser un anfitrión de lujo en infraestructura y organización, pero a priori, deja mucho que desear desde el lado futbolístico. El último héroe que tuvo la selección rusa en mundiales data de 1994 y de eso se trata este nuevo Camino a la Copa del Mundo 2018.
Ya hemos comentado en varias oportunidades que el Mundial de Estados Unidos 1994 fue un campeonato innovador, desde los estadios, la vestimenta y una sede inusual sin antecedentes futboleros. Fue una Copa del Mundo distinta y también lo fue para Rusia, que participó por primera vez bajo ese nombre luego de la disolución de la Unión Soviética. Brasil, Suecia y Camerún compartieron grupo con los ex soviéticos, nada fácil para comenzar a escribir una nueva historia.
Fue una rápida eliminación para Rusia, que perdió con Brasil 2 a 0 y luego con Suecia por 3 a 1. Hasta ahí nada fuera de lo común, pero en el partido ante Camerún se concretaría una de las historias épicas en las Copas del Mundo. El duelo, sin ninguna expectativa para el hincha por ser dos equipos eliminados, quedó marcado para siempre. Fue un triunfazo por 6 a 1 para Rusia, que tuvo al delantero Oleg Salenko como máxima figura. Salenko se desempeñaba, por entonces, en el humilde Logroñés español -hoy compitiendo con otro nombre-, y tuvo su momento fugaz de fama aquel 28 de junio de 1994 en el Stanford Stadium de San Francisco. Setenta y cinco minutos le bastaron al jóven Oleg para marcar cinco goles en un mismo partido y convertirse en leyenda de los Mundiales. Esos tantos, sumados al descuento contra Suecia, le dieron lugar para ser el máximo goleador de Estados Unidos 1994 junto al búlgaro Hristo Stoichkov.
Salenko aún ostenta ese récord y nadie lo pudo igualar, pero la historia del atacante ruso fue muy peculiar. Cuando parecía que el máximo artillero del Mundial ’94 comenzaba una vida futbolística de lujo, nada de eso sucedió. Valencia logró contratar a la figurita difícil ganando la pulseada a varios equipos grandes de Europa, pero Oleg solo duró una temporada debido a su bajo rendimiento. Luego, un ir y venir por donde sea: Glasgow Rangers, Istanbul de Turquía, Córdoba de España y Pogon Szczecin de Polonia. A los 32 años se retiró de la actividad oficial sin pena ni gloria y no volvió a aparecer públicamente… hasta el 2010. La crisis económica europea del 2008 golpeó duro un pequeño negocio de Salenko y el ex futbolista tuvo que poner en venta la Bota de Oro ganada en el Mundial de Estados Unidos. Finalmente, el comprador fue un jeque árabe y la vida económica del ruso volvió a dar sus frutos. Hoy, Oleg Salenko trabaja en la televisión ucraniana comentando partidos de fútbol.