Kylian Mbappé fue elegido Onze d’Or, el premio al mejor futbolista de la temporada que entrega la revista francesa Onze Mondial mediante el voto de sus lectores. El delantero del Real Madrid superó a João Neves y Khvicha Kvaratskhelia, y aprovechó la distinción para hablar de su personalidad, la exposición mediática y la ambición que lo acompaña desde sus comienzos.
“Nadie te conoce de verdad a través de la televisión”
En una entrevista con la publicación francesa, Mbappé bromeó sobre la imagen que puede construir el público a partir de sus apariciones en pantalla. “Quien piense que soy perfecto, ¡no tiene televisión!”, lanzó. Y agregó: “He demostrado una y otra vez que puedo hacer tonterías. Y estoy de acuerdo con eso. Creo que también está bien”.
El atacante sostuvo que la percepción pública no siempre refleja cómo es una persona en la intimidad. “Nadie te conoce de verdad a través de la televisión. Por eso a veces hay análisis que están en desfase con la realidad”, explicó. Incluso contó que prefiere no juzgar a quienes conoce únicamente por lo que ve en pantalla, porque sabe lo que significa estar del otro lado.
La ambición de sentirse el mejor del mundo
Mbappé también defendió su convicción de que puede ser el mejor futbolista del mundo, una postura que en Francia suele generar debate. “Lo comprendo todo. Conozco la historia y la cultura de mi país, así que sé lo que puede provocar cuando digo cosas así”, reconoció.
Sin embargo, explicó que esa confianza es parte de su motivación: “Para hacer grandes cosas, no puedes salir al campo pensando que otros lo pueden hacer mejor que tú. Sería ponerte un límite”.
El francés también reivindicó la duda como una herramienta para seguir creciendo. “La duda es muy importante, porque te permite superarte, no dormirte en los laureles. Reflexiono constantemente sobre lo que puedo hacer, lo que he hecho, lo que hago”, señaló.
“Querer ser yo es ponerse un límite”
Al repasar su trayectoria, Mbappé valoró especialmente no haber perdido el entusiasmo por el fútbol durante más de una década en la elite. “Lo primero que me quedo no son los goles ni los títulos, sino que en estos diez u once años no me he aburrido ni un solo año. Nunca he echado el freno de mano”, afirmó.
También les dejó un mensaje a los chicos que sueñan con seguir sus pasos: “Querer ser yo es ponerse un límite, y el objetivo de soñar es no ponerse límites. Si pueden soñar con ser más que yo, ¡que no se frenen!”.
Lejos de quejarse por la exposición y las exigencias de su carrera, el delantero se definió como un privilegiado. Y, al hablar de su felicidad, fue claro: “Siempre quise ser futbolista, y he cumplido mi sueño de jugar las mejores competiciones cada fin de semana”.
“¿Qué me haría falta para ser más feliz? Nada. En la vida no soy alguien que busque siempre tener más. En el trabajo sí, pero en la vida no. Hay que saber contentarse con lo que uno tiene”, concluyó.

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