La AFA confirmó este miércoles que Andrés Gariano será el árbitro principal del cruce de cuartos de final de la Copa Argentina entre Racing y Boca, y la designación no pasó inadvertida. Según Clarin, una serie de episodios recientes convirtieron a Gariano en el foco de un escrutinio intenso antes de que el partido se dispute. No es solo el nombre en un papel oficial. Es, para muchos observadores del fútbol argentino, una señal de alerta que merece ser analizada con cuidado.
La AFA oficializa al árbitro y su equipo para el Gigante de Arroyito
El partido se jugará el domingo a las 17:00 en el Gigante de Arroyito de Rosario. Gariano, de 40 años y oriundo de Bariloche, conducirá el encuentro con un equipo arbitral completo. Facundo Rodríguez y Sebastián Raineri serán sus asistentes en el campo, mientras que Sebastián Martínez ocupará el rol de cuarto árbitro. Lucas Novelli dirigirá el VAR y Diego Romero se desempeñará como AVAR.
La designación es oficial. Lo que resta por definirse es si Gariano podrá sostener la vara en un partido de alta exigencia, con dos clubes que vienen leyendo cada detalle de su historial.
Un historial escaso y desequilibrado con ambos clubes
Los números no ofrecen certezas. Gariano dirigió a Racing en solo dos oportunidades. La primera fue una derrota 3-1 ante Central Córdoba en diciembre de 2024. La segunda, una victoria 1-0 sobre San Martín de Formosa en los 32avos de final de la edición actual de la Copa Argentina. Dos partidos, resultados opuestos, muestra insuficiente para extraer patrones sólidos.
Con Boca el panorama es aun más exiguo. Solo hay un antecedente, una goleada 4-0 sobre Defensa y Justicia en abril de este año, correspondiente al Torneo Apertura. Un solo partido, con un resultado abultado, dice poco sobre cómo el árbitro gestiona la presión en un cruce decisivo. La asimetría del historial impide que ninguno de los dos equipos encuentre en los datos una base firme de expectativas.
El partido ante River y las decisiones que encendieron las alarmas
El episodio que más pesa en la previa es el reciente duelo entre River y Atlético Tucumán. Allí, Gariano expulsó a Franco Nicola por una infracción sobre Lucas Martínez Quarta. Hasta ahí, una decisión que puede discutirse pero que tiene una lectura técnica. Lo que vino después es lo que alimentó la controversia.
Mauro Arambarri le propinó una patada desde atrás a Alexis Canelo. Gariano optó por la amarilla, argumentando que el jugador había tocado primero la pelota. La decisión desató la furia del Decano. El entrenador de Atlético Tucumán, Julio César Falcioni, invadió el campo exigiendo la tarjeta roja, fue expulsado del terreno de juego y luego, en conferencia de prensa, fue directo al punto.
“Para un color, toman determinadas decisiones y para otros no. Cuando me cagan me doy cuenta enseguida.”
La frase de Falcioni no es solo el desahogo de un técnico enojado. Instala una acusación de parcialidad que difícilmente se borra antes de un partido de esta magnitud.
El video viral y las palabras de Otamendi suman presión
Al día siguiente del partido entre River y Atlético Tucumán, circuló en redes sociales un video en el que Gariano parecía emular con la pierna el remate de Thiago Almada cuando este convirtió el agónico 2-1 a favor de River. Luego cerraba el puño. Las imágenes se viralizaron y encendieron especulaciones sobre un presunto festejo de parte del árbitro. Gariano no emitió declaraciones públicas al respecto.
El otro episodio que se suma a la lista involucra a Nicolás Otamendi. Tras la derrota del Millonario frente a Tigre en Victoria, el defensor reclamó sin éxito un penal sobre Ángel Correa y le dijo directamente a Gariano que «no está para dirigir la competición.» Una crítica severa, sin rodeos, de un jugador de peso dentro del fútbol argentino.
Dos episodios separados, pero que en la semana previa a un Racing-Boca de cuartos de final se leen en conjunto y amplifican las dudas sobre la estabilidad del árbitro bajo presión.
La lectura fina de la previa, un ejercicio que trasciende el fútbol argentino
Karla Ruiz, especialista en contenido deportivo con foco en mercados y competiciones internacionales, observa desde su posición de analista de distintas ligas que el tipo de examen al que está siendo sometido Gariano no es exclusivo del fútbol argentino. El rastreo de sus decisiones en partidos de presión, el análisis de sus reacciones en momentos clave como la amarilla a Arambarri o el video que se viralizó, responde a una lógica que se repite en múltiples competiciones antes de un encuentro decisivo.
Ruiz señala que esa misma disciplina de leer detalles antes del juego opera en otras ligas. En la NBA, por ejemplo, ese trabajo fino se materializa en los pronósticos de NBA elaborados por Apuestas.Guru, que disecan cada cruce con la misma lógica de anticipar variables antes de que empiece la acción.
“El escrutinio sobre un árbitro antes de una llave decisiva es, en el fondo, el mismo ejercicio analítico que se aplica competición por competición. Se trata de leer patrones, de entender cómo reacciona quien toma decisiones cuando la presión sube.”
El domingo a las 17:00, todas las miradas sobre Gariano
Quedan pocas horas para el pitazo inicial en Rosario. La designación de Gariano ya está firme, el equipo arbitral está completo, y el foco sigue puesto sobre un hombre que llega al partido más importante de su agenda reciente cargando el peso de tres controversias que no se disiparon con el tiempo. La expulsión de Falcioni, el video que se viralizó, las palabras de Otamendi. Cada una por separado podría relativizarse. Las tres juntas, en la antesala de un Racing-Boca por Copa Argentina, configuran un escenario en el que cada decisión arbitral del domingo será analizada con una lupa que ya estaba preparada mucho antes del saque inicial.

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