El Ejército de Tartán consiguió un triunfo importantísimo en Vilna y se llevó a las islas británicas tres puntos de oro para sus aspiraciones mundialistas. Si bien no dependen de si mismos y están, hoy por hoy, fuera de Rusia 2018, los dirigidos por Gordon Strachan celebraron con ilusión el 3 a 0 que le propinaron al ex combiando soviético que conduce Edgaras Jankauskas.
Antes que se cumpla la primera media hora de juego, Lituania ya caía por dos goles de diferencia. Stuart Armstrong, el hombre del Celtic, saltó más alto que nadie en un tiro de esquina y ubicó la pelota contra la base del poste izquierdo del arco defendido por Ernestas Setkus. Para ese entonces el reloj indicaba que iban 25 minutos. Raudamente, Escocia estiró la ventaja.
A los 30, y de contra, Andy Robertson puso el 2 a 0 con un verdadero golazo. Porque así como la visita aplicó velocidad para culminar la jugada, el lateral izquierdo del Hull City se tomó su tiempo para acariciar el esférico contra el vértice superior derecho y concluir la obra maestra. Así fueron ambos combinados al descanso sabiendo que si Eslovaquia y Eslovenia empataban, quedaba todo más apretado en el grupo 6 de las eliminatorias europeas.
El trámite para el Ejército de Tartán lo completó finalmente James Mac Arthur, producto de un rápido lateral que se hizo sobre la banda derecha y que descolocó a todos los locales que ni siquiera se habían replegado.
Lituania, sin chances, no dejó una mala imagen a pesar de la dura derrota. Escocia pegó en los momentos justos, goleó 3 a 0 y su ilusión de viajar a Rusia quedó intacta. Por eso mismo, hubo motivos de sobra para celebrar con más que un whisky doble, en tierras británicas.