SELECCIÓN ARGENTINA: LA CONSAGRACIÓN DE ‘LECHUGA’ ROA

Un día como hoy, 30 de junio, pero de 1998, Argentina e Inglaterra se enfrentaron por los octavos de final del mundial de Francia. Un duelo históricamente recordado por lo apasionante del juego y el contexto extra futbolístico. Argentina venía de una gran eliminatoria sudamericana y de ubicarse en la primera posición de su grupo mundialista al derrotar a Japón, Croacia y Jamaica. Por su parte, Inglaterra había quedado segundo en la zona G por detrás de una sorpresiva Rumania. Finalmente, La selección dirigida en ese entonces por Daniel Passarella conseguiría su pasaje a los cuartos de final luego de vencer en la tanda de penales al elenco europeo, donde Carlos Roa se consagraría como héroe al atajar el remate de David Batty.

“Dejando a un lado la política, el deseo de todo el país es vencer a Inglaterra” declaraba Diego Simeone, capitán argentino, unos días antes del trascendental partido. Es que el enfrentamiento marcó una vorágine extra futbolística en un contexto histórico, ya que sería la primera vez que ambos países se enfrenten en una Copa del mundo luego de México 1986 y el recordado partido de Diego Maradona.
Por su lado, un jóven David Beckham expresó sus sensaciones poniéndole una pizca extra de pimienta al duelo: “Después de esta noche, el Inglaterra-Argentina se recordará por lo que un jugador hizo con su pie”, haciendo una clara alusión a «La mano de Dios».

Así las cosas, la previa quedó a un lado y el 30 de junio de 1998 los equipos se cruzaron vistas en el Estadio de Saint Ettiene.
El cotejo, sin dudas, fue de los más apasionantes que se hayan visto en un mundial. Argentina se pondría en ventaja mediante un tiro penal de Gabriel Batistuta, luego de que David «La Foca» Seaman derribe a Diego Simeone en el área. Minutos más tarde, un polémico penal de Roberto Ayala a un adolescente Michael Owen hizo que Alan Shearer iguale el marcador. Con el empate, la selección inglesa arremetería con soltura y Owen, de magnífico partido, pondría la ventaja 2 a 1. Lo bueno llegaría en tiempo de descuento: En un tiro libre indirecto en favor de la selección dirigida por Passarella, Juan Sebastián Verón colocó precisamente la pelota en los pies de Javier Zanetti. El histórico puntero derecho se enfrentó a Seaman y clavó la pelota en el segundo ángulo para igualar el resultado.

En la segunda mitad, David Beckham se iría expulsado y la fricción se adueñó del juego para transformarlo en una verdadera batalla futbolística.

Luego del tiempo extra, la tanda de penales favorecería a Argentina. Sergio Berti concretó su tiro y Alan Shearer también cumpliría con lo suyo. En su turno, Hernán Crespo lanzó el remate a las manos de Seaman, pero Carlos Roa atajaría ante Paul Ince. Por su parte, Verón y Merson no fallaron desde los 12 pasos. Roberto Ayala gritaría su penal y Carlos ‘Lechuga’ Roa le contuvo el tiro a David Batty para clasificar a la selección Argentina a cuartos de final. Sin dudas, el máximo eslabón alcanzado para el por entonces arquero de Mallorca español.

Luego del histórico partido, el desenlace se conoce. Argentina caería derrotada ante Holanda en cuartos de final. Un cotejo recordado por la expulsión de Ariel Ortega luego de un cabezazo al portero Van Der Sar y que quedaría sellado con un golazo de Denis Bergkamp a minutos del final.
Lo cierto es que el Argentina – Inglaterra quedó marcado en la historia de los mundiales por un contexto histórico político que los encontró en un partido de fútbol. Porque el fútbol tiene eso – o al menos en nuestro país-: Va más allá de todo y, quizá, como sucedió en 1986, algunos lo usaron para desatragantarse.