COPA DEL MUNDO: DE COLECCIÓN

Es inminente la llegada de una nueva Copa del Mundo, el certamen futbolero más importante y esperado cada cuatro años. Pareciera que Brasil se estancó en el tiempo, y los recuerdos de aquella final perdida con Alemania siguen latentes. Sin embargo, en tan solo un año, Rusia recibirá como anfitrión a 32 países para celebrar un nuevo mundial.

Las costumbres en la ante sala de la copa se hacen notar. En Argentina, el nacionalismo cobra un sentido de pertenencia inigualable al resto de la rutina diaria del país; Como si en esos 30 días en los que se ve inmersa la selección, todos nos queremos, somos el uno para el otro y levantamos bien alta la bandera nacional. Nos acostumbramos a eso y aprovechamos los partidos del torneo como excusa válida para compartir un momento con la familia y amigos. Pero si de costumbres hablamos, hay una de la que toda persona futbolera no pudo zafar: Llenar el álbum de figuritas del mundial.

La adrenalina del niño comprando su paquete de figuritas siempre fue una fija. Todos pasamos por ese momento. Tener un pilón de repetidas y cambiarlo por el escudo de Argentina, o que te toque infinitas veces el arquero de Corea del Sur y no poder conseguir al delantero de Arabia Saudita para llenar la página.
Pero para algunas personas, este ritual se convirtió en un hobbie y pasaron de cambiar cromos en la escuela a ser grandes coleccionistas. Quien escribe esta nota es uno de ellos.

Desde aquella primera Copa del Mundo en Uruguay 1930, apareció esta suerte de juego para niños. Aunque por aquellos tiempos, las figuras de los jugadores eran pintadas a mano.
Si bien la comercialización siguió existiendo en las próximas ediciones, fue para 1970 donde la empresa Panini se hizo cargo de los derechos oficiales en la colección de figuritas del mundial.

En el álbum de México 1970, figura Israel, en lo que sería su única participación en la máxima cita del fútbol. Un dato a tener en cuenta es que en la tapa aparece la antigua copa Jules Rimet. En esta ocasión fue la última vez que se entregó, luego sería reemplazada por la actual Copa de la FIFA.

 

 

 

Para 1974, la curiosidad en la colección pasa por el anfitrión del torneo. Aunque Alemania Federal fue el organizador, la tapa del álbum dice Munich 74, simulando de cierta forma a un Juego Olímpico.

 

 

 

En este mundial, la selección de Zaire (hoy República Democrática del Congo) se llevó una rareza histórica: En su tercer partido ante Brasil, el árbitro sancionó tiro libre para el equipo sudamericano. Sin embargo, antes de que los brasileños remataran, los defensores africanos ubicados en la barrera ¡salieron de su lugar y despejaron la pelota lejos! Claramente no sabían el reglamento y su ingenuidad se notó en la derrota por 9 a 0 frente a Yugoslavia.

 

 

 

 

 

Una de las máximas figuras de Argentina 78 fue Michel Platiní. Seguramente, su figurita autoadhesiva fue de las más buscadas. Años más tarde, el astro francés declararía: «Fue difícil jugar el Mundial de 1978 por la situación política en Argentina. Había mucha presión de la inteligencia francesa y la gente no quería que fuéramos a jugar».

 

 

Otra curiosidad histórica sucedió en el Mundial llevado a cabo en España, en 1982. La selección de Kuwait formó parte del certamen y, por obviedad, tuvo su merecido lugar en el álbum. Pero no pasaron desapercibidos: Por el Grupo 4 se enfrentaron Francia y Kuwait. Cuando los galos marcaron su cuarto gol, la defensa Kuwaití se quedó quieta, alegando que oyeron un silbatazo del referí. Esta situación hizo enojar al jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah -presidente de la Federación Kuwaití de Fútbol-.  El jeque, vestido con túnica y turbante, bajó desde su palco hasta el terreno de juego. Luego de hablar con el árbitro, el gol fue anulado.

 

 

La página del equipo campeón de Argentina en el Mundial de México 1986 muestra algunos datos. Diego Maradona y Jorge Burruchaga -claves en la obtención del título- se encuentran uno al lado del otro. A la izquierda de Diego aparece Ricardo Bochini (solo jugó unos minutos contra Bélgica), Fillol figura como arquero titular aunque el 1 fue Pumpido y también está el cromo de Daniel Passarella, que no disputó ni un minuto de la Copa debido a una misteriosa intoxicación.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con Italia 90 comienza el auge de las colecciones. Un Mundial recordado por la gran mayoría de los argentinos y que marcó a toda una generación.

 

 

Cuando suena la canción «Un estate italiana» directamente nos transportamos al comienzo de esa década y, con esos recuerdos, aparece «Ciao», la mascota de aquel torneo. También se viene a la mente la agresiva aparición de Camerún -derrotó 1 a 0 a Argentina en el partido debut- y la dupla Maradona – Caniggia. Otro dato de color: En 1991, se disuelve la Unión Soviética. Por ende, fue el último álbum donde figuró como URSS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1994, la máxima cita mundial desembarcó en América del Norte y fue el puntapié inicial para el crecimiento de los Estados Unidos en el Fútbol Soccer, como lo llaman ellos. Los arqueros comenzaron a vestir buzos coloridos y llamativos, aparecieron los carritos para transportar a los jugadores lesionados y fue la primera final en definirse desde el punto de penal. Además, fue una ocasión especial para reunir a grandes figuras de la historia del fútbol: Maradona, Baggio, Romario, Hagi, Stoichkov, Valderrama y Klinsmann, entre otros.

 

 

La colección de figuritas tiene un dato sumamente particular: Por problemas aduaneros, el álbum del Grupo Panini no recaló en Argentina y Upper Deck lanzó su propia tira auspiciado por Coca-Cola. La curiosidad pasa por las fotos tomadas a los jugadores. Algunas son capturas en pleno juego y otras rozan lo bizarro. Tal es el caso del cromo de Alexi Lalas, defensor estadounidense, que aparece tocando la guitarra.

 

 

Otras fotos curiosas son las de Oscar Ruggeri y Jorge Campos. A el defensor argentino se lo ve festejando con la medalla ganada por obtener la Copa América de Ecuador 1993 y al mexicano haciendo una chilena. Cabe recordar que Campos era arquero y también se desempeñaba como delantero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A mediados de 1994, un sobre con 6 figuritas costaba 20 centavos. A partir de allí, comenzaría en el país un período de inflación constante que perdura hasta la actualidad. Para 1998, el paquete con 5 figuritas pasó a 30 centavos, en 2002 1 peso y en 2006 $5.

 

El mundial de Francia 1998 es, seguramente, el más recordado por aquellos que están rozando los 30 años. Uno de los datos de la colección es la sorpresiva aparición de Juan Román Riquelme, que no fue convocado por Daniel Passarella. También aparece un jóven Marcelo Gallardo, de buen mundial.

 

 

Otra curiosidad es que la selección de Irán no pudo ser fotografiada y su página aparece sin figuritas disponibles. El mensaje dice: «Atención, no hay cromos en esta página».

 

En el año 2002, la Copa del Mundo llegó por primera vez a tierras asiáticas. Y no solo eso, porque el torneo se disputó en dos países, algo totalmente innovador. Corea del Sur y Japón organizaron un mundial que tuvo a un gran campeón como lo fue Brasil, se implementaron nuevas tecnologías, estadios sumamente modernos y dejó algunas figuras que pasarían a jugar en grandes equipos de Europa.

 

 

 

 

El Sapporo Dome se llevó todas las miradas y fue una de las figuritas mas requeridas. Un estadio altamente costoso y tecnológico, simulando ser una nave espacial y un techado fabricado con acero inoxidable. Otra particularidad fue el desplazamiento del campo de juego hacia afuera para recibir luz solar.

 

 

 

 

 

El arquero turco, Rustu Recber, realizó una gran labor que lo llevó a ser contratado por el Barcelona. Su sello inolvidable fue la pintura negra que se colocaba debajo de sus párpados debido a las molestias ocasionadas por la potencia de las luces en los estadios.

 

 

 

 

El Mundial del 2006, en suelo alemán, marcó un comienzo y un cierre de etapas para algunos futbolistas.
Por primera vez aparecieron las deseadas figuritas de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, quienes fueron convocados a jugar su primera Copa del Mundo. Por otra parte, Zinedine Zidane le pondría punto final a su brillante carrera. Aún perdura la última imagen de Zizou con la camiseta francesa, propinando un violento cabezazo al defensor italiano Marco Materazzi nada más y nada menos que en la final.


 

 

En el 2010, el mundial llegaría por primera vez a África, teniendo a Sudáfrica como anfitrión. Una copa donde los más futboleros recordamos la eliminación de Argentina a manos de Alemania en cuartos de final (4 a 0), con Lio Messi adentro de la cancha y Diego Maradona como DT.
También se recuerda el sonido ensordecedor de las «bubuzelas», esa especie de trompeta plástica que estuvo presente en todos los cotejos del certamen.

 

En la colección aparecen curiosidades de algunos equipos: Nueva Zelanda debutó en mundiales y tuvo su página de cromos. La particularidad es que el equipo oceánico empató los tres partidos de la primera ronda, incuído un 1 a 1 con Italia y se fue de Sudáfrica sin conocer la derrota.
Otro equipo que participó fue Corea del Norte. Aunque la selección asiática ya había sido parte de una Copa del mundo (Inglaterra 1966), en esta ocasión fue el peor equipo del torneo. Pero eso no sería lo peor: Según fuentes oficiales y debido al régimen que azota al país, el cuerpo técnico y los jugadores fueron sometidos a torturas, castigos físicos y trabajos comunitarios debido a la mala performance obtenida en el mundial de Sudáfrica al regresar a sus tierras.

 

El útimo fue en el 2014. Brasil recibió a 32 países y no faltó la colección de Panini. Argentina llegaría a la final, pero una vez más su verdugo fue Alemania. Figuras como Messi, Agüero e Higuaín fueron las autoadhesivas más requeridas. Otras grandes actuaciones como las Manuel Neuer, arquero del campeón, hicieron que sus cromos sean muy importantes para tenerlas en el álbum mundialista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La próxima cita será el año que viene en Rusia. Varios estarán ansiosos por sumar a su colección una nueva joya, porque para muchos es cosa de niños y para tantos otros, el juntar este tipo de historias se hace recurrente a la hora de informarse y aprender.