En el Stade de France, ubicado en Saint-Denis, se dio la lógica y los All Blacks se impusieron por 44-6 a Los Pumas que cometieron innumerables faltas y penales sufriendo así una de las peores derrotas de su historia en Mundiales. 7 tries mas tres conversiones y un penal fue el combo ganador con el que Nueva Zelanda jugará una nueva final del Mundo ante el que se imponga de la semifinal entre Inglaterra o Sudáfrica. Apenas dos penales de Emiliano Boffelli esgrimió en el haber el equipo argentino que buscará el bronce.
La noche comenzó con el conjunto argentino abriendo primero el marcador con un penal de Emiliano Boffelli a los tres minutos. El equipo de Mike Cheika arrancó con energía positiva e incluso con una gran tarea de sus medios ante los de Ian Foster como esa carrera que justamente Boffelli por poco no ingresó de manera peligrosa a la zona in-goal. Cuando los All Blacks comenzaron a agruparse ya fueron por los laterales y empujar con ese maul poderoso.

Justamente abriendo la pelota, más alla de ese maul tan fuerte, encontró a Will Jordan que apoyó el try y Richie Mo’Unga que completó la conversión en una accidentada jugada argentina. Versatilidad y dinámica como esa gran recuperación de Mo’Unga y que finalizó en otro try de Jordie Barrett. A pura potencia fue que Nueva Zelanda se ponía 12-3 arriba ante la pasividad de los Pumas. Algunas infracciones, errores no forzados, permitieron tratar de acomodar la tropa argentina en un desarrollo complicado pasando la mitad del primer tiempo.
Tratando de forzar algún penal es que Gonzalo Kremer como Gonzalo Bertranou se metieron en zona roja pero por poquito fue que no pudo apoyar el try. Boffelli no falló el penal que dejo a la Selección a un margen de seis puntos. Pero el karma de las infracciones volvió a azotar el ánimo del equipo argentino que volvió a padecer la velocidad y esta vez fue Shannon Frizell que penetró en zona de try pero como en el segundo fue que Mo’Unga falló la conversión. Mucho que replantear para el equipo argentino que padeció en los 40 minutos iniciales la movilidad es cierto pero así también las grandes imprecisiones.

Un gran kick de Santiago Carreras habilitó a Mateo Carreras, de grandísimo Mundial, que comenzó a revivir cierta ofensiva argentina en busca de ese primer try. Cuando parecía que habría buenas chances en esa transición fue que otro knock-on dinamitó las chances. Faltando 20 minutos se retiró el símbolo de Nueva Zelanda, Sam Whitelock. Will Jordan, wing que juega en los Crusaders, apoyó el sexto try (segundo personal de la noche parisina). A falta de quince minutos es que se usaron todos los cambios. Scott Barrett vio la amarilla y acaso podría ser un alivio para que Los Pumas no sufran de las peores derrotas en un Mundial (45-16 el 1 de junio de 1987 ante Nueva Zelanda en Wellington). Y más allá de la penalidad que sufrían los All Blacks es que Will Jordan, llegando a su hattrick personal, apoyó el gol de la noche con una potencia junto a un kick de calidad premium. 44-6 sin cuestionamientos. La única manchita fueron los innumerables fallos de Richie Mo’Unga que no tuvo su arma afilada.
Argentina jugará por la medalla de bronce contra el perdedor de la semifinal entre Inglaterra y Sudáfrica que también en París dirimirán contra quién irán los All Blacks que buscan una nueva estrella en su glorioso historia de la ovalada.