Un arranque feroz en el complemento le alcanzó al conjunto platense para hacer la diferencia y vencer 2-0 al Arse. Ramón Sosa y Nicolás Colazo los goleadores.
“Pipoooo Pipoooo”, cantaban los hinchas de Gimnasia en las tribunas del Juan Carmelo Zerillo. El dueño de esa ovación es Néstor Gorosito, su entrenador, quien hizo un cambio para el segundo tiempo y terminó siendo determinante para que su equipo supere 2-0 a Arsenal y trepe a la cima de la Liga Profesional en soledad.
Tuvieron que sufrir los fanáticos platenses. Porque el Arse se impuso durante el primer tiempo, sorprendió con algunos remates desde lejos que fueron tapados sin problemas por Rodrigo Rey y le faltó estar más preciso en la puntería para conseguir el gol. El Lobo, por su parte, apostó más a la pelota parada. Un cabezazo débil de Franco Soldano que viajó a las manos de Alejandro Medina y un error en el despeje de Francisco Apaolaza que se metía en su propio arco de no ser por la volada sensacional del arquero. No mucho más.
Le costó al local en el juego. Por eso, Gorosito movió una pieza para el complemento y mandó a la cancha a Nicolás Colazo, la figura del partido. El ex Boca, entre otros, fue a trabar dos pelotas en el inicio, el rebote favoreció a Ramón Sosa y el delantero la puso contra un palo para desatar la locura en el Bosque. Un festejo que continuó en los minutos posteriores porque el propio Colazo capturó un rebote afuera del área, sacó un bombazo y, ayudado por un desvió, aumentó la ventaja en el tanteador.
Una ráfaga letal del conjunto platense, que estaba haciendo lo que tenía que hacer: ganar. Por supuesto, sintió quizás esa presión en la parte inicial. Pero se destapó en la segunda etapa y pasó a dominar por completo. Todo lo bueno que había hecho, se le esfumó a la visita.
Gimnasia demostró que está, sigue invicto como local en el certamen y consiguió tres puntos que le permite alcanzar la cima en soledad. Arsenal, en cambio, lleva siete sin ganar y su situación se vuelve cada vez más crítica.