El calendario le puso una traba más al sueño del Rossoneri y, de todos modos, los tifosi dijeron presente. La Emilia Romaña pasó de ser verdinegra a teñirse de rojinegra con una marea de hinchas que recalaron desde Lombardía con el fin de celebrar un nuevo título después de once años.
El respeto fue total hasta que sonó el silbato. Stefano Pioli alentaba como un hincha más desde el campo de juego y los fanáticos no paraban de celebrar en las tribunas del Città del Tricolore. Sin dudas, hubo más gente de la visita que del propio Sassuolo. Y, el fervor por ver a Milan campeón se desató con la última seña del árbitro Daniele Doveri.
Entró uno, al rato otro, y cuando vieron que todo estaba permitido, el estadio Verdinegro se pintó de Rossoneri. Abrazos y fotos con los protagonistas. Más de uno quiso llevarse alguna camiseta de regalo. No obstante, la fiesta se desató lejos del Giuseppe Meazza y con total normalidad mientras grababan la copa.
Milan, después de 11 años, volvió a ganar un título de Serie A. Su eterno rival no pudo retener la gloria conquistada el año pasado y ahora el Scudetto cruzó de vereda. Los muchachos de Pioli, el histórico Zlatan Ibrahimovic, la vigencia de Olivier Giroud, las atajadas de Mike Maignan, la promesa llamada Rafael Leão, el corazón de Sandro Tonali y Davide Calabria tuvieron final feliz en esta temporada.
Foto: Photo by Chris Ricco/Getty Images