No eran épocas de photoshop ni mucho menos en Argentina. El cálido enero de 1995 recibía en la provincia de Mendoza al famoso Torneo de Verano con un triangular en el que participaban Boca, Vélez, y San Lorenzo. Y, entre tantas figuras del ámbito local sobresalía la de Omar Andrés Asad que venía de ganarlo todo con el Fortín hasta recalar en el radar Xeneize.
El «Turquito» llegaba post vacaciones con todos los pergaminos a la región de Cuyo. Un gol al Milan en la final de la Intercontinental de 1994, títulos por doquier con la V Azulada, y una cotización que desde Liniers lo colocaban cerca de los 5 millones de dólares. Para la época era una fortuna pero, sus 23 años y toda una carrera plagada de festejos por delante, seducían al elenco Azul y Oro.
Mientras Boca le ganaba justamente a Vélez con gol de su delantero estrella, Sergio Daniel Martínez, los dirigentes se sentaban a conversar en pos de negociar el traspaso de Asad. El uruguayo aún tenía cuerda para rato pero «Manteca» próximamente tendría destino europeo para jugar en Deportivo La Coruña mientras que la joven promesa del Fortín aún necesitaba un salto de calidad extra.
El «Turquito» posó con la camiseta del Xeneize en Mendoza. Luego confesó que él creía que el pase ya estaba todo acordado y que se cerraría en las horas siguientes mientras que la famoso revista deportiva saldría 48 horas después de semejante producción. Pero la realidad es que la dirigencia de Liniers pedía una suma enorme de dinero y el club de la ribera expresó que era muchísimo para el mercado local.
Asad jugó toda su vida en Vélez. Ese mismo 1995 en el cual estuvo a punto de pasar a Boca Juniors, sufrió una lesión contra Ferrocarril Oeste que le complicó el resto de su carrera. Posiblemente el destino hubiese sido otro pero, justamente, uno de los que se negó a venderlo fue el entrenador del Fortín de aquel entonces. Carlos Bianchi, que luego ganaría de todo también en la vereda Azul y Oro optó por no potenciar a los rivales directos en Argentina.
Foto: Archivo El Gráfico