Hoy se cumplen seis décadas de la histórica final de la Copa de Europa en la que el Benfica se impuso por 5-3 al Real Madrid, para conquistar por segunda edición consecutiva «la Orejona».
La cita decisiva se disputó en el estadio Olímpico de Ámsterdam entre los dos conjuntos que habían ganado las seis primeras temporadas de la máxima competición continental. El elenco blanco se adelantó con dos zurdazos de Puskás, pero en menos de diez minutos el combinado luso logró igualar por medio de Águas y Cavém. Poco después, de nuevo el genio magiar adelantó a los Merengues, con un disparo con la izquierda tras una buena jugada individual. Se trata hasta la fecha, del único triplete en finales por el principal torneo europeo que no ha servido a su equipo para alzar la copa.
En la segunda mitad las Águilas dieron la vuelta al resultado con dos disparos desde fuera del área de Coluna y Eusébio y un penalti transformado por «la Pantera Negra» como resultado de una infracción cometida sobre él mismo, después de una gran jugada individual.
Este entorchado supuso la última victoria continental para los Encarnados, que desde entonces han sufrido ocho derrotas en definiciones europeas.