Fuera de foco. Falta de respeto. Y poca empatía. Andrés Guardado, mediocampista del Betis, fue más protagonista después del encuentro que dentro de la cancha. El mexicano se burló de la agresión a su colega del Sevilla -Joan Jordan- y se ganó la desaprobación de todo el mundo futbolero.
Durante los festejos, el volante florecía de felicidad pero se equivocó con un gesto reprochable. El hombre se tiró una botella de agua en la cabeza imitando el golpe sufrido por Jordan en el encuentro suspendido de ayer en el Villamarín y se arrojó al césped.
Una burla de mal gusto de Andrés Guardado podría traer alguna sanción por parte de la RFEF. Poco compañerismo del jugador del Betis que pudo haber celebrado de otra manera antes de reírse de un colega agredido por el público.