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BOCA: TRES DÉCADAS Y MEDIA DE UNA MUERTE ABSURDA EN CANCHA DEL ROJO

Foto: @clarincom

La violencia en los espectáculos deportivos fue creciendo a pasos agigantados durante de la década de los ochenta. Por varios factores socio-políticos, la furia se trasladaba a las tribunas y los muertos empezaban a sacudir las primeras planas de todos los matutinos el día lunes. Espejados tal vez por una ola que aumentaba también en Europa, en Argentina el panorama era oscuro y, hace exactamente 35 años la policía mataba a Adrián Scaserra, hincha del Xeneize de tan sólo 14 años.

Se jugaba el Nacional de 1985 y, en Avellaneda, Independiente y Boca disputaban mucho más que un partido. Un triunfo le aseguraba seguir con vida en el torneo al ganador del pleito. Posiblemente, por esas cosas de «mata o muere» de los 90 minutos, el fanatismo también trasladaba al pie de la letra todo a las gradas. Y así volvieron a escribirse las páginas más oscuras del fútbol en el país.

Ese mismo año, pero un mes más tarde, Liverpool de Inglaterra y Juventus de Italia protagonizarían unas de las batallas más tétricas de este deporte entre hinchas con un saldo nefasto de 39 muertos. Aquí, en la Doble Visera, la víctima era un joven menor de edad que recibió un tiro con bala de plomo a la altura del pecho cuando promediaba la segunda mitad del cotejo entre el Rojo y el Xeneize.

En un Temperley – Los Andes, en un Boca – Quilmes, en un Independiente – Estudiantes, en otro cotejo del elenco de la ribera pero ante Racing, en un Superclásico. El 82 y el 83 ya marcaba el rumbo de los episodios de violencia que iban en aumento. Sin embargo, esa tarde, en la vieja Doble Visera, el resultado de un triunfo local pasó a segundo plano cuando la policía bonaerense reprimió y se cargó con otra vida, una de las tantas que dejó un espectáculo empañado.

Por los incidentes en ese encuentro se suspendió el Vélez – River que recién se disputó una semana más tarde. El campeonato estuvo parado durante casi tres meses. El campeón recién se dirimió el 4 de septiembre y Argetinos Juniors levantó el título. Sin embargo, el certamen estuvo manchado por otro de esos capítulos nefastos de la violencia en el fútbol.

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