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RIVER: A 34 AÑOS DEL BETO ALONSO Y LA PELOTA NARANJA

Gentileza: El Gráfico

Un 6 de abril pero de 1986, River derrotaba a domicilio a Boca por dos tantos contra cero y festejaba el campeonato obtenido dando la vuelta en La Bombonera. Aquella tarde, Norberto Alonso marcó los dos gritos del Millonario, siendo el primero con una pelota naranja que pasaría a la posteridad.

Un 6 de abril pero 34 años atrás, Boca recibía a River en el marco de la anteúltima jornada del certamen doméstico en el cuál los de Núñez se habían consagrado como campeones tres fechas atrás al derrotar a Vélez en el Monumental.

Con todo lo que implica un Superclásico, Xeneizes y Millonarios se veían las caras. El equipo local alineó esa tarde con Hugo Gatti; Claudio Di Natale, Jorge Higuaín, Roberto Passucci, Enrique Hrabina; Milton Melgar, Julio Olarticoechea, Ángel Hoyos; Alfredo Graciani, Jorge Rinaldi y Carlos Tapia. Por su lado, el flamante campeón iba con: Nery Pumpido; Eduardo Saporiti, Oscar Ruggeri, Carlos Karabin, Alejandro Montenegro; Héctor Enrique, Américo Gallego, Roque Alfaro; Norberto Alonso; Luis Amuchástegui y Claudio Morresi.

La particularidad de ese día, que luego trascendería por los años de los años, es el color de pelota utilizada en el primer tiempo. Versiones cuentan que el golero de Boca, Gatti, había visto un balón naranja en una oficina de Adidas durante la semana por lo que optó por llevársela y consultó al juez, el día del duelo, para poder utilizarla debido a la cantidad de papeles blancos que caerían desde la tribuna. Quien se desempeñaba como colegiado, Francisco Lamolina, permitió el uso de esta N°5.

Comenzado el encuentro, el duelo fue parejo durante los primeros minutos hasta que, a los 23, Alfaro colocaría un centro desde la derecha para que el Beto Alonso se eleve y, ante la salida inoportuna de Gatti, coloque la naranja contra la red para celebrar un icónico grito de River.

La primera mitad concluiría con marcador de 0-1 para los visitantes. Tras el descanso, la pelota naranja ya no sería utilizada y en su lugar ingresaría la clásica Tango blanca. A pesar del cambio de esférico, los de Mario Zanabria no lograrían remontar y River aumentaría nuevamente con Alonso con un tiro libre que, desvío mediante, terminaría por colarse.

Concluido el encuentro, los dirigidos por el Bambino Veira decidieron dar la vuelta olímpica ante los miles de hinchas de Boca, celebrando lo conseguido algunas jornadas atrás y la victoria ante el rival de toda la vida. Lo concreto es que ese 6 de abril quedó como una de las páginas doradas de la escuadra de Núñez, siendo recordado año tras año.

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