gtag('config', 'UA-63643000-1');

EN EL ARCHIVO DE LA LIBERTADORES: UNA FINAL SIMULADA

Gentileza: Pasión Fútbol

En tiempos de cuarentena donde la pelota no corre por el verde césped, en Vermouth Deportivo abrimos la sección En el archivo de la Libertadores, donde repasaremos historias increíbles que nos ha dejado la máxima competición continental. Hoy, 1962 y una final simulada.

Corría el año 1962. Apenas la tercera edición del certamen que llevaba el nombre de Copa de Campeones de América por ese entonces. En la cita máxima, Peñarol se enfrentaba a Santos para definir quien se quedaría con el trofeo al mejor del continente.

El elenco uruguayo, por ser el campeón defensor, iniciaba su recorrido en las instancias de semifinales donde se impuso a su Clásico, Nacional, en una tremenda llave reñida donde cayó en la ida por 2-1, ganó la vuelta por 3-1 y empataron el tercer encuentro definitorio en 1, clasificando el Manya por anotar más goles en la serie.

Del otro lado del cuadro, el equipo sensación, el Santos de Pelé. Los brasileños comenzaron su camino en fase de grupos, imponiéndose con autoridad a Cerro Porteño de Paraguay y Deportivo Municipal de Bolivia para acceder a semifinales. Allí su rival fue la Universidad Católica de Chile donde el Peixe avanzaría con empate en uno durante la ida y victoria por 1-0 en la vuelta.

El primer encuentro de la serie definitoria tuvo lugar en el Centenario de Uruguay. En esta ocasión, el equipo brasileño, que no contaba con su máxima figura por una lesión en el Mundial de Chile, se impondría por dos tantos a uno con los gritos de Coutinho mientras que Spencer descontó para el local.

El duelo revancha, pautado para el 2 de agosto de aquel año, comenzaría de manera sumamente caldeada ya que el juez chileno, Carlos Robles, había recibido en la previa amenazas de hinchas con armas de fuego. En cuanto a lo deportivo, al Santos le bastaba un empate para consagrarse y todo parecía encaminado ya que, al cabo de los primeros 45 minutos, se imponía por 2-1 con tantos de Dorval y Mengálvio.

Sin embargo, los uruguayos darían nota de su garra en la complementaria y, en cuestión de seis minutos, revertirían la historia producto de los gritos de Alberto Spéncer y José Sasía. Ésto generaría la bronca generalizada desde los locales, quienes comenzaron a arrojar proyectiles hacia el campo de juego, impactando una en el colegiado chileno y haciéndole perder la consciencia.

Según cuenta el propio Robles, al recuperar el conocimiento se encontraba dentro de los vestuarios. Allí, tomó la determinación de suspender el duelo en ese mismo instante pero su decisión le valdría desde insultos hasta amenazas de autoridades brasileñas.

Ante este panorama, el chileno buscó actuar en consecuencia y «reanudar el encuentro de manera ficticia». En secreto, estableció un informe a la CONMEBOL donde daba por finalizado el duelo a los 51 minutos pero, para seguridad suya y de los futbolistas, decidió salir al campo de juego y disputar los 39 minutos restantes pero de carácter no oficial.

Según cuentan los de aquella época, los futbolistas del conjunto uruguayo estaban al tanto por lo qué optaron por esforzarse poco y prácticamente no llegaron al área rival. Por el contrario, los brasileños fueron a la carga y lograrían un grito por medio de Paulo Aruajo que «establecía el 2-2».

Los hinchas presentes, desconociendo la decisión del colegiado, interpretaron que con ese resultado el Santos era el nuevo campeón y, concluido el tiempo, comenzaron con los festejos de la consagración. Tan secreta fue la determinación de Robles que medios de aquel país, el día siguiente, dedicaron portadas para hablar del Peixe campeón.

No obstante, ese 3 de agosto, la entidad sudamericana dio a conocer el verdadero fallo donde se establecía la suspensión a los 51 minutos y se concluía el encuentro con el marcador hasta ese entonces: victoria para los uruguayos. Así, la definición del campeón de 1962 debió ser en un tercer encuentro en terreno neutral, el Monumental de Buenos Aires.

La historia final dará como ganador al Santos con un categórico 3-0 y con Pelé como figura, anotando dos de los gritos mientras que Omar Caetano -en contra-, señalaría el tercero. Al margen del título del conjunto brasileño, ese 1962 pasó a los registros como la Copa donde una final fue simulada y hasta unos hinchas festejaron un resultado que nunca existió.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *