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ARGENTINA: EL DÍA QUE LA SELECCIÓN GANÓ CUANDO EL PAÍS PERDÍA

Foto: Revista Goles

«Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento de las disposiciones y directivas que emanen de la autoridad militar» sentenciaba el primer comunicado firmado por Jorge Rafael Videla que ponía fin a la democracia y le daba camino a una de las dictaduras más sangrientas de la historia. Horas después, Argentina de gira en tierras europeas, derrotaba por 2 a 1 a Polonia en el gélido viejo continente.

Lo cierto es que la pelota continuaba rodando y el Mundial de 1978, tal como luego diría el jingle oficial, era el sueño de «25 millones de argentinos». Para ello, el elenco de César Luis Menotti había ido a practicar bien lejos contra rivales de sumo poder como Unión Soviética y Polonia.

El combinado Albiceleste trabajaba bajo las órdenes del «Flaco» que llegaba con los pergamino más gloriosos de un inolvidable título con Huracán en 1973. Lo acompañaba Roberto Saporiti, otro adelantado para la época, que durante sus estadías en Holanda se escapaba a aprender conceptos del ´fútbol total´ que ya pregonaba La Naranja Mecánica de Rinus Michels. Y, dentro de las tareas de preparación para la máxima competencia, se propuso una gira cruzando el Océano Atlántico.

Hugo Orlando Gatti, quien justo un 24 de marzo pero 2020 dio positivo de coronavirus, se convertía en figura indiscutida en una inolvidable contienda disputada en lo que hoy sería Ucrania. Cuatro días antes del Golpe de Estado, los de Menotti vencieron a la Unión Soviética por 1 a 0 con un gol de Mario Alberto Kempes y una fantástica actuación del «Loco» quien, más tarde, no fue convocado a integrar el plantel campeón pero aquella noche se ganó el apodo de «León de Kiev».

Justamente un día como hoy, pero 44 años atrás, la Selección Argentina se midió ante Polonia. Ningún protagonista, a ciencia cierta, pudo afirmar si el cotejo se llevó adelante conociendo lo que sucedía en su tierra de origen. La realidad sí indicó que otra vez Gatti atajó con gorro y hasta se lo vinculó con alguna bebida alcohólica junto a su poste para poder soportar las bajísimas temperaturas de una primavera europea que recién comenzaba.

Con el país paralizado bajo las órdenes de la Junta Militar, los de Menotti le daban una alegría al pueblo. Claramente, como un designio del destino, la jornada arrancó mal. Las Águilas Blancas vulneraron al «Loco» con una diana de Kazmierz Kmiecik, ganador de la medalla de oro en Múnich 1972 pero que después no sería tenido en cuenta para disputar el Mundial 78.

La historia para Argentina terminó con final feliz. En Chorzow, llevó 90 minutos derrotar a la adversidad porque se unieron un ídolo de San Lorenzo como uno de Huracán. Los goles del «Gringo», Héctor Scotta, y del «Hueso», René Houseman, rubricaron un 2 a 1 favorable para los de Menotti. En el país, el triunfo demoró un poco más pero llegó igual. Sí, siete años más tarde cuando acabó aquella imborrable pesadilla de la dictadura.

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