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CHACARITA 1 – INSTITUTO 0: COMO EN SAN LORENZO PERO EN SAN MARTÍN

No fue vistoso y hasta tal vez no merecía ponerse en ventaja, sin embargo el Funebrero cantó victoria por 1 a 0 en el debut de Claudio Biaggio como entrenador del Tricolor. El «Pampa» contó con la misma fortuna que tenía en su último paso por San Lorenzo de Almagro y consiguó así un triunfo de oro ante La Gloria para soñar con la permanencia en la Primera Nacional.

El show del blooper puso en riesgo a Chacarita Juniors durante gran parte del primer tiempo. Emanuel Trípodi, en cada saque de arco, no la podía meter dentro del rectágnulo de disputa. Y a las fallas del fondo local, se le sumó la falta de eficacia y astucia de Instituto de Córdoba como para ponerse arriba en el score.

Hasta la media hora el único protagonista era el elenco de César Zabala. Un remate cruzado de Malcom Braida que pasó cerca, un bombazo de Facundo Silva que Trípodi manoteó al córner, una jugada dantesca en el área chica donde el palo salvó al local, y un tiro libre de Damián Arce que le sacó astillas al parante derecho del Tricolor fueron las oportunidades para La Gloria que, desde ese momento, perdió el rumbo por completo.

Chacarita reaccionó, un poco también por la furia de su gente que le exigía algo extra, y avisó con un zapatazo de Juan Cruz González y otro de Joaquín Ibáñez. Era un partidazo que tenía como añadidura el sinfín de errores por cada lado. Instituto tuvo una situación inmejorable cuando Trípodi dio rebote a un remate de Arce pero Francisco Apaolaza, luego, la mandó por encima del travesaño.

Si empataban 0 a 0 era de milagro. Pero a los 43 minutos del capítulo inicial, Lucas Cano, el único héreo ofensivo en pleno lío del dueño de casa, fue a buscar un pase largo de Yair González. El jugador que hizo inferiores en Argentinos Juniors corrió una vez más, capturó la bocha, levantó la cabeza y vio como picaba quien le había metido el pase. Hacia él partió el pase y, el número diez local, con buena puntería acomodó el esférico contra la ratonera diestra de Lautaro Petruchi para estampar el 1 a 0 que, a la larga, sería definitivo.

Instituto lamentó claramente lo que no pudo concretar en el arranque y, en la complementaria, si bien creó situaciones, también sufrió en demsaía con los huecos que le dejaba a cada contragolpe de Chacarita Juniors. Así fue como en la segunda mitad, Braida volvió a rematar desviado en lo que pudo ser el empate, mientras que en la réplica Gonzalo Groba exigía al guardameta visitante para que desactive su bombazo al tiro de esquina.

El encuentro tuvo un ida y vuelta intenso, incesante. Arce quedó mano a mano con Trípodi, le pegó tres dedos, y la redonda se fue pidiendo permiso por el parante izquierdo del Funebrero. Más tarde, el otrora arquero de Quilmes, se quedó con una arremetida fenomenal de Mateo Bajamich. Lo que no hacía bien con los pies, lo suplía con las manos el ex guardameta de Boca Juniors y Agropecuario de Carlos Casares.

En un contragolpe, Cano tuvo el segundo que le hubiese dado paz a los corazones del Tricolor pero el palo izquierdo de Petruchi se lo negó. La Gloria, con más hambre que fútbol, intentó llevarse algo de Villa Maipú aunque Silva careció de fortuna en un remate que paralizó la actividad cardíaca de todos y, en tiempo de descuento, ninguno de los hombres albirrojos logró conectar un buscapié de Franco Canever que cruzó todo el rectángulo menor sin ingresar al arco local.

Instituto contó con chances, se quedó sin entrenador, volvió a demostrar que este 2020 definitivamente no será su año y tendrá que trabajar mucho para levantar cabeza frente a Brown de Adrogué el venidero domingo. Chacarita, con el «Pampa» Biaggio al mando del equipo, ganó 1 a 0, sumó de a tres tras cuatro jornadas, y le esquivó al último puesto de la zona. Claro que no lo hizo jugando bien, pero el entrenador conoció muy bien ese libreto de triunfar sin importar el método.

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