Foto: @RealBetis

No fue un invento de ellos pero valió ponerlo en práctica nuevamente. El fútbol, más allá de ser el deporte más maravilloso del planeta, cumplió otra vez una función social, de solidaridad, de comprensión. Y el pueblo Verdiblanco lo demostró arrojando peluches al campo de juego previo al cotejo que los de Joan Francesc Ferrer mantuvieron ante el Colchonero de Diego Pablo Simeone.

Estaba previsto y fue apasionante verlo. Lejos de sus mejores campañas en La Liga, el Real Betis Balompié colmó el Benito Villamarín con un motivo extra además de ser el último encuentro del 2019 para los sevillanos. En pos de regalarle juguetes a los niños de organizaciones benéficas de la zona, la afición lanzó muñecos a la verde gramilla para recibir a los protagonistas.

Una lluvia de peluches cayó dentro del estadio mientras voluntarios los recogían y colocaban en un sinfín de bolsas. La hinchada Verdiblanca disfrutó, gozó, y también claramente colaboró con una causa por demás benéfica que ya había tenido un antecedente en Holanda cuando el Excelsior hizo lo propio frente al Feyenoord que había invitado al estadio a un conjunto de pequeños hospitalizados.

En cuanto a lo deportivo, el Betis tropezó por 2 a 1 ante el Atlético Madrid y cerró el 2019 cortando un invicto de cuatro partidos. Este sprint positivo lo llevó a trepar peldaños en la tabla de posiciones y empezar, después de las fiestas, con el objetivo de seguir creciendo y meterse en zona de competiciones europeas.

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