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BOCA – SAN LORENZO – TIGRE: A ONCE AÑOS DE AQUEL POLÉMICO TRIANGULAR

📸 bocajuniors.fandom.com

El 23 de diciembre de 2008, Boca Junior se consagró campeón del Torneo Apertura 2008 de Primera División tras adjudicarse el triangular disputado ante San Lorenzo de Almagro y Tigre. Dicho desempate dejó un ganador como hecho objetivo, pero detrás de si, también quedaron unos cuantos mitos y suspicacias.

A la última fecha del Torneo Apertura 2008 de Primera División de AFA, San Lorenzo de Almagro, Boca Juniors y Tigre llegaron igualados en puntos en la cima de la tabla de posiciones. El domingo 14 de diciembre, jugando en simultaneo, los tres equipos ganaron sus respectivos encuentros, como locales, los de Azul y Oro vencieron a Colón de Santa Fe y el Matador derrotó a Banfield, mientras que los Cuervos hicieron los propio ante Argentinos Juniors en La Paternal, por lo tanto, se mantuvo la mencionada paridad.

Ante los grises que tenía la reglamentación del certamen, comenzaron las especulaciones a cerca de quien se quedaría con el título, pues, de haberse definido por diferencia de goles a favor y en contra, el Ciclón hubiera levantado el trofeo, dado que finalizó el torneo con +17 contra el +12 de sus dos contrincantes, no obstante, si se aplicaba el método olímpico, el que hubiera bordado una estrella a su escudo era el club de Victoria porque había vencido a San Lorenzo por 1 a 0 y a los Xeneizes por 3 a 2, ambos en condición de visitante.

Esa misma noche, tras deliberar largo rato, en las oficinas de la calle Viamonte, los presidentes de las instituciones involucradas junto a autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino, dispusieron que el campeón se determine a través de un triangular. Entre esas idas y vueltas que prolongaron la decisión final hasta bien entrada la noche del domingo, se instaló un mito, el cual habla que Rafael Savino, pope del club de Boedo por ese entonces, fue a buscar unas pizzas recién horneadas y al regresar, cuentan que, al parecer, también recién salido de la cocina, estaba el cronograma de partidos para la definición, dando origen a un sinfín de suspicacias y dudas respecto al ordenamientos de los partidos y el posterior desarrollo de los acontecimientos. El sorteo o vaya uno a saber que otra metodología utilizada, deparó que San Lorenzo disputará los primeros dos encuentros cuando, lo normal y habitual, es que el ganador del primer cotejo quede libre en el siguiente para mantener la incertidumbre de la definición hasta la última jornada.

En el estadio José Amalfitani de Liniers, el petit torneo comenzó con el duelo entre Matadores. Rápidamente en el primer tiempo, los dirigidos por Miguel Ángel Russo se adelantaron 2 a 0 con goles de Pablo Barrientos y Gonzalo Bergessio, pero un polémico arbitraje de Saul Laverni, privó al cuadro de Boedo de un par de penales a favor. Sobre el final, un cabezazo de Leandro Lázzaro puso el 2 a 1 definitivo.

Tres días más tarde, en el Cilindro de Avellaneda, fue el turno del enfrentamiento entre Boca Juniors y San Lorenzo. Tras un primer tiempo muy friccionado y entrecortado, incluyendo un choque de cabezas que derivó en la hospitalización de Andrés Silvera y Juan Forlín, el Xeneize se fue al descanso 1 a 0 arriba merced al gol de Lucas Viatri en el epílogo de la etapa inicial. En el complemento, Santiago Solari igualó el marcador para el conjunto azulgrana, sin embargo, pasada la media hora del complemento, Rodrigo Palacio adelantó nuevamente a los dirigidos por Carlos Ischia. En un partido plagado de tarjetas, San Lorenzo jugó los minutos finales con dos hombres menos por las expulsiones de Gastón Aguirre y Gonzalo Bergessio que, antes de irse a las duchas, le hizo a Héctor Baldassi el típico gesto de que estaba comprado. Boca sacó dividendos de esa superioridad numérica y también del mejor estado físico, dado que llegó descansado a este encuentro, y en tiempo adicionado al reglamentario, con un tanto de Cristian Chávez, selló el 3 a 1 definitivo que dejaba al Ciclón sin ninguna chance de ser campeón y la definición abierta para el último partido de ese triangular.

El martes 23 de diciembre, casi con el pan dulce y la copa de sidra en la mano, también en el estadio de Racing Club, se enfrentaron Tigre y Boca Juniors para derimir cual se consagraba campeón del fútbol argentino. Los dirigidos por Diego Cagna necesitaban ganar por más de un gol de diferencia para levantar la copa, en tanto, cualquier otro resultado, le permitía a los de la Ribera dar una nueva vuelta olímpica. Con un gol de Leandro Lazzaro, tras un grosero error de Javier García, sustituido casi de inmediato por Carlos Ischia por estar lesionado de acuerdo a lo informado en el parte oficial, el Matador se impuso por 1 a 0 pero el Xeneize, paradójicamente, por diferencia de gol, conquistó su 23º título doméstico del profesionalismo, aunque la fiesta desatada en la tribuna de Tigre bien podía desorientar a cualquier desprevenido que no conociese en ese momento el auténtico final de la historia.

Como si no fueran pocas las dudas que quedaron en torno a la definición de ese Apertura 2008, un tiempo después, el exárbitro Javier Ruiz, volvió a encender la mecha al afirmar, entre otras cosas como ascensos a dedo y fallos puntuales en ciertos partidos, que Boca Junior había lo había comprado ese campeonato y nuevamente, destapó la olla de las suspicacias. No todo pasa, tras once años, ese minitorneo aún sigue dando tela para cortar.

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