UNA AMISTAD FUTBOLERA MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS

El fútbol es símbolo de amistad y se refleja en la historia de Federico Burgos, un joven no vidente que va a la cancha de su querido Deportivo Morón junto a Tomás Centeno, un amigo del barrio. Llegan al estadio Nuevo Francisco Urbano, suben los escalones de la platea y tratan de ubicarse en los mismos lugares en cada juego. La pelota los unió en las calles del Oeste y disfrutan en compañía la pasión por este maravilloso deporte.

“Somos amigos hace cinco o seis años, nos conocemos del barrio por hablar de fútbol desde lo táctico, comentarios y analizando el deporte desde otro lado. Empezamos con amigos en común y terminamos juntos en la tribuna Esperemos que sea costumbre o cábala, queremos venir siempre juntos”, explica Tomás, el fiel compañero que lo acompaña al escenario del Gallo desde esta temporada y es socio desde el 2006.

No importa si los partidos son durante la semana, un sábado o un domingo. Federico quiere estar por lo que significa su club. “Morón es mi viejo. En los noventa me llevaba siempre que se podía y había plata. Era, los sábados ir a ver a Morón y los domingos, a ver a River. Eran las dos cosas que nos unían, después ya no se pudo”, cuenta el muchacho que trabaja de psicólogo y agrega: “Estaba pendiente venir a la cancha con él -señala a Tomás que se ubica a su derecha- y lo hicimos. En el torneo del Ascenso no quise venir para no mufarla y el siguiente tampoco para no traer mala suerte con el descenso. Ahora arrancó de cero y venimos desde el inicio”.

Sentados. Uno al lado del otro. Siempre juntos. Federico, con su bastón blanco en una mano y la radio en la otra. Tomás mira el partido y le describe detalles que, quizás, los periodistas omiten en la “pequeña caja mágica”. “Escucho el partido por la radio. Sintonizo La 94 Sport y aparte tengo mi propio sonido ambiente”, relata el muchacho no vidente y su amigo complementa: “Igualmente vamos comentando porque hay cosas que, en la radio, se escapan de alguna jugada. Lo vivimos con radio en oreja”.

Estar a una categoría de la Superliga entusiasma a ambos hinchas del Gallo. “Tantos años sufrimos abajo que estar tan cerca es una ilusión”, sonríe Tomás y se suma Federico que conoció a su manera el Nuevo Francisco Urbano este año: “El club está preparado estructuralmente para llegar a Primera. Ahora falta lo futbolístico”.

El hombre no vidente no solo tiene la pasión por el Deportivo Morón sino que también es fanático de River. En 2017, sus dos clubes jugaron por Copa Argentina y él tomó una decisión ese día: no hinchar por ninguno. “El partido con River fue un 12 de noviembre y mi viejo cumplía años el 11. Fue todo junto. No se gritó ningún gol pero fue una sensación rara. Esperé que pasara lo que tuviera que pasar”, sostiene Federico y completa Tomás: “Lo vivimos juntos porque no pudimos viajar a Mendoza. Fue algo histórico para el Gallo. Fue lindo compartirlo con un amigo como él. Lástima por el resultado (Risas)”.

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