ATLANTA 1 – ESTUDIANTES (RC) 2: POR UN CUELLO Y DOS MANOS

El Celeste le arrancó el invicto y la cima al Bohemio en un partidazo que disputaron los cordobeses en Villa Crespo. La escuadra de Sergio Vázquez se impuso por 2 a 1 frente a los dirigidos por Alejandro Orfila para quedar junto a los porteños como únicos escoltas del líder, Estudiantes de Buenos Aires.

Por un cogote estaba habilitado Álvaro Cuello a los 10 minutos del primer tiempo. A pesar de las dudas que quedaban del offside, el acierto de Pablo Dóvalo en convalidar el tanto para Estudiantes de Río Cuarto tras la arremetida de Alejandro Cabrera y la definición del ex Atlético Tucumán, abrió la cuenta en el León Kolbowsky.

Atlanta tuvo el empate en un cabezazo de Fabricio Pedrozo antes de la media hora que salvó de forma providencial Adrián Peralta. El arquero de la visita empezaba a custodiar el triunfo y a brillar en Villa Crespo. Cuando iban 32 de la etapa inicial, el guardameta volvió a frenarle un testazo letal al mismo jugador pero, en el rebote, no pudo evitar la caída de su valla cuando, el goleador de la Primera Nacional, Luis López, facturó en pleno rectángulo menor.

La alegría para el dueño de casa duró poco. Con desaciertos defensivos que costaron carísimo, los de Vázquez aprovecharon semejantes falencias y se encontraron con el segundo grito en la tarde porteña. A los 36 llegó el llovido centro de Gastón Bottino para Ibrahim Hesar que frenó la pelota por el segundo palo y, en una baldosa, definió ante la estéril reacción de Juan Francisco Rago.

Si al cotejo le faltaba algo de entusiasmo, los protagonistas le dieron más pimienta. Ni bien movió el Bohemio del medio, el «Animal» López tuvo la parda en un cabezazo que encontró la formidable reacción de Peralta que volvió a responder con creces para convertirse junto a Cabrera en las figuras indiscutidas de la contienda.

El gran trabajo del Celeste pudo reflejarse también en la complementaria donde optó por retroceder algunos metros, cortarle todo tipo de circuitos al dueño de casa, y apostar a liquidar el asunto de contragolpe. Sin embargo, el club de La Docta, no acertó ninguno de sus avances. Así fue como Nicolás Foglia corrió 50 metros con pelota dominada pero acabó definiendo como lo defensor que es. Más tarde Bruno Sepúlveda le regaló una masita a los guantes de Rago, y cerca del epílogo Hesar no llegó a darle dirección a su esfuerzo en el área chica.

Atlanta no gravitó en la segunda mitad, pagó caro las desatenciones defensivas, y sufrió una derrota que estuvo condicionada porque en el primer gol Estudiantes de Río Cuarto estuvo habilitado por un «Cuello» y porque las manos de Peralta fueron claves para que los cordobeses pudiesen cantar victoria por 2 a 1 en Villa Crespo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *