LUTO: FALLECIÓ EL «CHULO», HÉCTOR RIVOIRA

Foto: @MundoDcomar

Dos décadas se cumplieron, hace muy poco, del histórico regreso de Chacarita Juniors a Primera División en la vieja cancha de tablones de Villa Maipú. Quizás más cerca en el tiempo, y hace nomás diez años, el mismo artífice estaba sentado en banco de suplentes de Atlético Tucumán viendo como el Decano trepaba a la elite del fútbol argentino. Inexplicablemente, el dolor volvió a golpear a los amantes de este deporte con la tristísima noticia de la muerte del famoso «Chulo», Héctor Rivoira.

Muy identificado con Ituzaingó donde colgó los botines y formó parte de la época más gloriosa del club, el bonaerense jamás abandonó a la redonda. Cuando dejó de ser actor dentro del rectángulo de disputa, automáticamente se calzó el buzo y empezó a dar indicaciones desde la línea de cal hacia afuera. Así tomó las riendas de más de una docena de instituciones convirtiéndose en un experto en lograr objetivos inolvidable.

«Te vinimos a ver, te vinimos a alentar, de la mano del Chulo la vuelta vamos a dar» gritaba el Funebrero allá por 1999 que volvía a Primera de la mano de un entrenador que antes de cumplir 40 ya empezaba a meterse dentro de un selecto de grupo de técnicos que cotizaban en bolsa dentro del fútbol de ascenso. Sin embargo sus logros no quedaron allí y, un lustro más tarde, su aparición en Instituto de Córdoba hizo delirar a toda La Gloria con otro retorno a la elite.

Los pergaminos le permitían a Rivoira ser convocado por entidades que también querían con demsiada prisa volver a la máxima categoría. Sin embargo no fueron los mejores recuerdos los que dejó por Quilmes y Ferrocarril Oeste. Pero el deporte aún tenía guardado un guiño para el bonaerense que viajó hasta el Jardín de la República para cumplir su cometido con el Decano. Y en 2009, una década después de su gran logro con Chacarita Juniors, conseguía repetir la hazaña pero en el banco de relevos de Atlético Tucumán.

Lo contrató Huracán, Rosario Central, el Fubebrero volvió a llamarlo por cuarta vez, Instituto de Córdoba por tercera. Había dejado un gran recuerdo en las instituciones donde, justamente, había conseguido La Gloria. Su último paso estuvo ligado a Crucero del Norte, en Misiones, por el Federal A. Y en una semana donde el fútbol venía muy golpeado por la partida al descanso eterno de Oscar Malbernat y el «Tata», José Luis Brown, el mercado de pases celestial buscó otro refuerzo demasiado joven y con experiencia para irse definitivamente a esas ligas. El miércoles 14 de agosto la pelota lloró una vez más. Falleció Héctor Rivoira, el Chulo, el de las hazañas que ya no volverán a repetirse. ¡Qué en paz descanse!

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