HURACÁN: AL PALACIO CON LAS GORRAS DE MARIO BROS Y LUIGI

Padre e hijo entran al Palacio Tomás Adolfo Ducó y lucen dos gorras particulares. Los personajes de Mario y Luigi del famoso videojuego de arcade toman vida en la cabeza de estos dos hinchas de Huracán y llaman la atención a simple vista.

Caminan por los pasillos de la platea, observan a través del alambrado durante la previa de los partidos y cuando comienza la acción se sientan los mismos lugares de siempre. Oscar (papá) y Bautista (hijo) comparten esa indescriptible pasión de ir a la cancha en familia y sus propios códigos para pisar Parque Patricios.

«Lo de las gorras es una cábala y una interna familiar. Empezamos a venir con una roja y otra verde de Roger Federer pero, como a él -señala a Bautista- le gusta Mario Bros, compramos la roja de Mario y la verde de Luigi. También tenemos unos guantes que nos regaló Marcos Díaz y él usaba e derecho y yo, el izquierdo», narra el papá y se suma el hijo: «Como yo rompía un poco con la gorra, él me la compró en una tienda y decidimos que cada uno usaría una».

La historia comenzó después de un clásico ante San Lorenzo cuando todavía al equipo lo dirigía Gustavo Alfaro. Los buenos resultados avalaron la presencia de las gorras y las mantuvieron aún en el mal andar con el Turco Mohamed. Esta especie de cábala se convirtió en un gesto más de unión entre un padre y un hijo. «Es lo más grande que me pasa. La historia entre nosotros dos es increíble. No nos importa el día ni el horario. A veces nos agarra el horario de las 7 de la tarde y le digo a la madre que me lleve al nene hasta la Avenida Jujuy para ir a la cancha y llegar a tiempo. No nos perdemos ningún partido de local. No pudimos ir a uno solo porque estábamos en un casamiento y encima perdimos 3 a 2. Contra Colón, en la temporada pasada, llegamos tarde cuando perdíamos 2 a 0 y vinimos con las gorras y ganamos 3 a 2», cuenta el mayor y describe su descendiente: «Es una pasión increíble. El vino antes con su papá y ahora viene conmigo. Siempre hay que venir a la cancha con hombres y mujeres que sean hinchas de Huracán».

El ritual no cambia durante las temporadas. «Nosotros iniciamos el primer tiempo en dos asientos puntuales y después, si hay lugar, nos pasamos al otro lado por donde ataca Huracán. Cuando se llena la cancha, nos quedamos en el mismo lugar de siempre y en el mismo sector. Ya vamos de memoria. Son cábalas», relata Oscar

La familia y el club. Amores que se unen en el estadio Tomás Adolfo Ducó. Adentro de la cancha hay un equipo de futbolistas pero en las tribunas se encuentra este equipo familiar con indumentaria propia: las famosas gorras de los hermanos Luigi y Mario Bros usadas por Oscar y Bautista.

Oscar y Bautista en sus lugares favoritos con toda la platea a su disposición. Un ritual familiar y un amor en común: Huracán.

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