ARGENTINA: RICARDO GARECA, EL OLVIDADO DE SIEMPRE

Foto: @LANACION

Perú es finalista de la Copa América 2019 y los exitistas de siempre recordaron que AFA jamás lo buscó cuando el «Tigre» se pidió un tiempo para ver si continuaba al frente de la Blanquirroja. Lo cierto es que pegarle al caído con el diario del día siguiente es tan fácil como olvidarse que Ricardo Gareca hizo el gol agónico para clasificar a Argentina al Mundial de México 1986 pero luego no fue al certamen que terminó consagrando a la Albiceleste.

Hablar es gratis y opinar con los resultados puestos, también. Sin lugar a dudas que habrá un sinfín de aspectos a cambiar, muchos a mejorar y otros para destacar en cualquier proceso tanto dirigencial como deportivo. Pero la clasificación del combinado Inca al cotejo decisivo del certamen continental desnudó una realidad del comportamiento argentino.

Nadie aseguraba que esta Selección hubiese salido campeón de América si Gareca tomaba la posta en lugar de Lionel Scaloni. El país, en lo futbolístico, necesita una ayuda de todos los sectores y no el análisis posterior a una nueva derrota que lo aleja cada vez más del último título obtenido.

En 1985, el «Tigre» anotó el último gol frente a Perú y se gritó desde La Quiaca hasta Ushuaia. La conquista del ex Boca, River y Vélez, le permitió al cuestionadísimo seleccionado clasificarse al Mundial de México 1986. Sin embargo, meses más tarde, Carlos Bilardo optó por no llevar a su «Salvador» al evento más importante del globo terráqueo.

Pedro Pablo Pasculli, en el Lecce de Italia, Sergio Almirón que jugaba en Newell´s, y Claudio Borghi reemplazaron a Gareca en la lista definitiva presentada a FIFA. El primero de todos fue clave en octavos de final ya que hizo el gol que le permitió a la Albiceleste derrotar a Uruguay para luego medirse ante Inglaterra en el famoso partido donde brilló Diego Armando Maradona. A todo esto, el rubio delantero, miraba el certamen por televisión mientras, por ejemplo, el delantero de la Lepra rosarina ni siquiera tenía minutos en cancha.

Argentina fue campeón. El oro y los flashes eternizaban a los 23 héroes en el Estadio Azteca. Nadie cuestionaba en ese momento ni a la AFA, ni a Bilardo, ni a Julio Humberto Grondona, ni a nadie por la ausencia del «Flaco». Tal vez si había VAR y anulaban el gol con la mano del Diego, o si el equipo no rendía como lo hizo, con el diario del lunes hubiesen caído sobre la decisión de limpiar al «Tigre».

Pasaron 33 años y los exitistas de ese entonces que no reclamaron por un centrodelantero que metió más de 200 goles y le permitió clasificar a la Albiceleste a la Copa del Mundo de 1986, protestaron porque la AFA no lo llamó para dirigir el seleccionado y le dio las riendas a Scaloni. Con la bola de cristal todos somos expertos. Lo cierto es que una sola persona pagó dos veces los platos rotos ajenos: Ricardo Gareca, el olvidado de siempre.

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