FELIZ CUMPLE DIEGO: TODOS LOS FUEGOS EL FUEGO

Diego Armando Maradona cumple 58 años y en Vermouth Deportivo lo saludamos con el respetuoso afecto que merece uno de lo más maravillosos intérpretes que ha tenido el fútbol en toda su historia. Dueño de una zurda eterna, dejó una huella imborrable a fuerza de talento y jugando dio a conocer la bandera Argentina en cada país del planeta. Brilló en Argentinos y Boca, cambió para siempre la historia de Napoli, y haciendo un torneo insuperable levantó la última Copa del Mundo lograda por la Selección Albiceleste.

Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre Maradona cuesta encontrar líneas frescas que no hayan sido ya gastadas. Y es que todos conocemos la historia de uno de los personajes más influyentes que ha tenido Argentina desde que es país soberano, lo curioso (e imperdonable para algunos) es haber logrado un nivel de trascendencia histórica tan notable solo jugando a la pelota.

Nacido en el Policlínico Evita de Lanús, criado en Villa Fiorito por sus padres correntinos Diego Maradona y Dalma “Tota” Franco, Diego Armando Maradona llegaba a un mundo donde solo un milagro podía ofrecerle todo lo que le  terminaría ocurriendo.

Pero ocurrió jugando al fútbol, sumergido en la inocencia infantil de los Cebollitas, división menor de Argentinos Juniors. Ocurrió en esa primera entrevista al nene que dejaba a todos boquiabiertos haciendo malabares en los entretiempos del primer equipo, allí donde el Diario Clarín lo presentó públicamente como “Diego Caradona”.

Ocurrió en su debut en Primera División, con 15 años y aquel caño al Coya Cabrera, también 130 días más tarde cuando se presentó por primera vez con la Selección Nacional de Menotti, en la Bombonera y ante Hungría. Ocurrió cuando superó los 100 goles en el Bicho, cuando lo compró Boca y fue Campeón, también llegando al Fútbol Europeo para vestir la camiseta del Barcelona.

Ocurrió en la inexplorada Nápoles, donde a fuerza de talento Maradona dio vuelta la península colocando al Napoli en la cima del Fútbol Mundial. Ocurrió en México 1986, su segunda Copa del Mundo, donde grabó a fuego su zurda en la memoria colectiva de la Patria Futbolera, y la no futbolera también: Todos apretamos el puño tras el primer gol a Inglaterra, todos corrimos con él en el segundo. La Copa Mundial fue una extensión de su cuerpo, imagen todavía vigente pese a que cada segundo nos aleja un poquito más.

Ocurrió cada vez que se puso la Celeste y Blanca.

No todos sufrieron su caída, las lágrimas del 90, los escándalos en Italia y sus turbulentos pasos por Sevilla y Newell´s Old Boys de Rosario. Todos entrenamos con él cuando se preparó como un superhéroe para Estados Unidos 1994, no hay corazón que no se partiera en mil pedazos cuando le cortaron las piernas.

Quemó sus últimos cartuchos en Boca luego de transitar su sanción deportiva poniéndose el buzo de entrenador en Mandiyú de Corrientes y Racing Club. Fue detenido, declarado muerto, jugó un cabeza con Fidel Castro y atravesó un sinfín de situaciones personales que fueron, ¿lógicamente?, materia de conversación en cada rincón del planeta. Algunas de ellas repudiables, aun sin poder siquiera imaginar la presión de la extrema visibilidad.

Tuvo su merecida oportunidad como Seleccionador Argentino en un Mundial, nos quedará el recuerdo de su intrépido equipo y también el de la dolorosa eliminación. Se radicó en los Emiratos Árabes, allí donde completó su estadía más larga fuera de Argentina, siguiendo su carrera de entrenador. Fue presidente de un club en Bielorrusia y ahora, pocos meses después, dirige un club en México. Todos los  fuegos el fuego.

Nació pobre, hoy vive sin necesidades y con lujos, pero esto no le quitó una fuerte sensibilidad social. Siempre haciendo política, siempre en las antípodas del poder acumulado en perjuicio de los que menos tienen. Otro ítem que enamora, resultando también imperdonable para tantos.

Hoy Maradona cumple 58 años y al escribir estas líneas nos resulta imposible creerlas. Fue morocho, rubio, flaco, gordo, joven, viejo, lúcido, negado, bocón y reflexivo; voló en el campo de juego y muchas veces le costó desplazarse sin ayuda, transformó frases en axiomas nacionales y siempre encandila con su presencia.

Lo queremos, lo esperamos siempre, y aunque a veces nos genere una batalla interna terminamos perdonándolo (Sumergidos en el más egoísta individualismo). Los futboleros no hemos visto uno igual desde su retiro de la actividad, y algunos nostálgicos preferiríamos que la cosa quede así.

Salud Diego, feliz cumple, gracias por hacernos soñar.

 

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