RUSIA 2018: LA MALDICIÓN DE KAZAN

La ciudad de Kazan fue una especie de tumba para algunos campeones mundiales. Ese gran estadio sepultó las esperanzas de ganar la Copa Mundial de la FIFA de tres naciones candidatas como Alemania, Argentina y Brasil.

La hermosa ciudad rusa se «comió» en primer lugar a los teutones y de manera rápida. El respiro del triunfo agónico ante Suecia le permitió depender de sí mismo a los dirigidos por Joachim Löw en el encuentro frente a Corea del Sur. El nivel futbolístico le fue esquivo en el Kazan Arena y los últimos campeones del mundo abandonaron el Mundial con un 2 a 0 en contra e impensado. El mencionado escenario se llevó a su primera víctima poderosa en primera ronda.

Y le tocó el turno a Argentina. No era fácil. Francia nos vapuleó a pesar de la mentirosa diferencia en el 4-3 de octavos de final. Kazan recibió a miles de argentinos con la ilusión de ese título que nos evita hace veinticinco años. No hubo milagro como contra Nigeria y el trago amargo cambió los planes «turísticos» y económicos de los fanáticos albicelestes. Sólo parecía una coincidencia: el segundo equipo con trofeo ganado de la Copa del Mundo que se quedaba afuera en el gran estadio del Rubin Kazan, club local.
La historia no terminó ahí. La maldición de Kazán derribó a otro grande como Brasil, uno de los grandes candidatos a llevarse el trofeo disputado en territorio ruso. Bélgica lo sorprendió en el primer tiempo con dos goles y a los cariocas no les alcanzó su dominio hasta el final del partido. 2 a 0 y una vuelta inesperada al continente sudamericano en el lugar donde también cayeron argentinos y alemanes.
El mismo escenario sentenció a tres selecciones con historia en esta Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. No tuvo piedad. Alemania, Argentina y Brasil sufrieron una idéntica «maldición».

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