Partidos del día de hoy

CONTADOR MUNDIAL: 2, NUNCA NOS FALTES

Foto: Getty Images

El Contador Mundial de Vermouth Deportivo empieza, con algo de nostalgia, a recorrer sus últimos párrafos. Rusia 2018 está a la vuelta de la esquina y nosotros seguiremos utilizando la cantidad de días restantes para el inicio como disparador de historias Mundialistas. Hoy presentaremos distintas consideraciones sobre nuestra principal esperanza, el portador de la “epidemia” futbolera global que por esas malditas cosas del fútbol no terminó de infectar a todos en su propia tierra. Aquí algo sobre Lionel Messi, quien desde su debut como jugador profesional solamente se perdió 2 de los cotejos que disputó Argentina en Mundiales.

Cuesta encontrar a algún futbolero en el mundo que no conozca, más menos, la historia de Lionel Andrés Messi.  Nacido en el barrio General Las Heras de Rosario, Santa Fe, un 24 de junio de 1987, tardó solamente cinco años en empezar a tener contacto “formal” con el fútbol jugando en la escuelita del Club Abanderado Grandoli de la barriada homónima.

En 1994 se incorporó a las divisiones inferiores de Newell´s Old Boys de Rosario, club del cual siempre reconoció ser hincha. Nadie que viera al joven Lionel dudaba de sus tremendas capacidades deportivas, pero su carrera futura corrió peligro con el diagnóstico de una enfermedad hormonal que podía comprometer su desarrollo físico.

La historia cuenta que en el año 2000 estuvo cerca de pasar a las inferiores de River Plate, sin embargo la transacción no se consumó y lo motivos jamás fueron oficializados. Las versiones más repetidas hablan de un desacuerdo en cuanto al tratamiento hormonal que necesitaba el chico de 13 años. Lo concreto es que en diciembre de ese mismo año viajó, representantes y nexos mediantes, a Barcelona; sitio donde comenzó a gestarse la leyenda.

Messi se vinculó con el Barcelona empezando a jugar en La Masía, centro de divisiones inferiores de un club que ya había tomado el compromiso de ficharlo cuando la Pulga llegara a la edad necesaria para hacerlo. La institución también fue fundamental en su desarrollo físico haciéndose cargo de los tratamientos médicos necesarios para atender el diagnostico; Lionel no hizo otra cosa que dejar mentones por el piso durante sus años en las juveniles Blaugranas.

En 2003 realizó, con solo 17 años, su debut amistoso con la primera del Barcelona. Disputó varios cotejos informales hasta octubre del 2004, cuando se presentó de forma oficial bajó la conducción técnica del holandés Frank Rijkaar. El nombre de Messi ya se mencionaba como una de las grandes promesas del fútbol Mundial, por eso mismo en julio del 2004 la AFA realizó un amistoso informal y casi de apuro ante Paraguay en La Paternal (Sí, en el Diego Armando Maradona) fundamentalmente para “blindar” su intención de defender la casaca Abiceleste; La Pulga había declinado la oferta nacionalizarse español para jugar con La Roja, y Julio Grondona movió todos los hilos necesarios para apurar el encuentro entre Messi y la Selección Argentina.

Pero estamos aquí para hablar de Mundiales, y el de Alemania 2006 fue el primero en jugarse desde el debut profesional de Messi. Cuando José Néstor Pékerman decidió convocarlo entre los 23 futbolistas de Argentina Lionel ya tenía en su bolso dos títulos locales con el Barcelona y una Champions League; había sido Campeón, goleador y Balón de Oro del Mundial Sub-20 2005 y convertido tres goles durante nueve partidos con la Selección Mayor.

Vio desde el banco el debut argentino ante Costa de Marfil por el Grupo C pero realizó su presentación en el segundo cotejo ante Serbia y Montenegro (6-0); Messi entró a quince del final, asistió a Crespo tres minutos más tarde y a dos del cierre convirtió su propia diana. Para el recuerdo.

Fue titular en el tercer partido ante Holanda, 0-0, y nuevamente ingresó desde el banco en el triunfo de Octavos de Final ante México. No tuvo minutos en la caída por penales frente a Alemania en Cuarto, todavía hoy se le sigue recriminando a José Pékerman la decisión de no incluirlo, aunque con el diario del lunes siempre es más sencillo. Lo concreto es que aquel cotejo fue el segundo y último que Messi se perdió con Argentina en un Mundial desde su debut como profesional.

Bajo la conducción técnica de Diego Armando Maradona Lionel Messi llegó al Mundial de Sudáfrica 2010 como una figura consolidada a nivel global; Más de 80 goles y siete títulos (Dos Champions) con Barcelona, Oro Olímpico con la Argentina en Pekín 2008 y 18 dianas en la Selección.

La Pulga fue titular en los cinco partidos que jugó la Albiceleste en África, pero por esas enormes injusticias del fútbol no pudo convertir goles. Messi no se perdió un solo minuto en los triunfos ante Nigeria, Corea del Sur, Grecia (Donde fue por primera vez Capitán en Mundiales), México ni tampoco en la dolorosa caída con Alemania.

Más fresco para todos está lo ocurrido en Brasil 2014, allí Lionel jugó todos los minutos durante los siete cotejos Mundialistas de Argentina. Convirtió en el debut ante Bosnia y Herzegovina mientras que frente a Irán en Belo Horizonte anotó lo que posiblemente sea, al momento, su gol más recordado en una Copa del Mundo. Enfrentando a Nigeria en el cierre del Grupo F facturó por duplicado cerrando en cuatro su cosecha durante esa Copa.

Pasaron los triunfos por la mínima ante Suiza y Bélgica, también la agónica clasificación en Semifinales frente a Holanda donde Lionel convirtió el primer penal argentino de la serie. La Final contra Alemania será una herida imposible de sanar, por el buen partido que jugó el equipo y por las situaciones claras se presentaron para volver a gritar Campeón.

Lionel Messi disputó 15 cotejos con Argentina en Mundiales y convirtió 5 goles. Necesita otros cinco para igualar a Gabriel Omar Batistuta como máximo artillero Albiceleste de la competencia, y en cuanto a partidos jugados se mantiene seis debajo del Diego.

Lo que vino después fue un torbellino de emociones. Messi jamás mermó su nivel en Barcelona, donde parece decidido a superarse año a año sin tener en cuenta las leyes naturales y biológicas. Pero con la Albiceleste vivió de todo: dos Finales de Copa América perdidas, una renuncia del Seleccionado que concluyó con su retorno y aquel gol contra los Estados Unidos que lo trasformó en el máximo artillero histórico Albiceleste.

Negar la capacidad de Messi es imposible, tanto como eludir la enorme frustración que genera entre el Pueblo Futbolero no poder verlo brillar en toda su dimensión de forma sostenida con la Argentina. Nadie debería ofenderse por esto, está a la vista de todos, pero sí es injusto adjudicarle toda la responsabilidad cuando hemos atravesado años oscuros en cuanto a la estructura del Seleccionado Nacional: Solo basta decir que durante los 13 años que lleva Messi defendiendo la Albiceleste hubo ocho entrenadores diferentes, cada uno con su librito.

El fútbol siempre da revancha y estamos a solo dos días que una nueva gran oportunidad aparezca. En Messi confiamos porque sabemos lo que puede dar, y si logramos de una buena vez dejar de endosarle todas las responsabilidades deportivas quizás podamos empaparnos de su magia.

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