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SAN MARTÍN (SAN JUAN): PROHIBIDO RENDIRSE, LA CONMOVEDORA HISTORIA DE JONATAN GOITIA

A lo largo del mundo, y muchas veces en Argentina, existen historias conmovedoras de futbolistas que, a fuerza de esfuerzo, sacrificio y nunca bajar los brazos, logran superar las duras realidas que atraviesan de pequeños para cumplir sus sueños de Primera. Uno de estos ejemplos es el de Jonatan Goitia, quien de niño, y mientras transitaba por las inferiores con el objetivo de hacer realidad su gran deseo, ayudaba a sus padres cartoneando para poder llevar el pan a la mesa. Sin rendirse en ningún momento, el lateral logró su debut en Atlas para posteriormente pasar a Sportivo Barracas. Con buenos actuaciones, tanto en la D como en la C, Goitia llamó la atención de San Martín de San Juan, equipo que le dio la oportunidad de realizar su estreno en la elite del fútbol argentino, cumplir con lo que tsoñó desde muy joven y convertirlo en otro gran modelo a seguir de lucha y superación.

Vermouth Deportivo: Con mucha dedicación y esfuerzo te llegó la posibilidad de jugar en la Primera de San Martín. ¿Cuanto soñaste con este momento que estás atravesando?
Jonatan Goitia: Desde chico soñé con este momento que estoy viviendo porque me costó muchísimo, pasé por miles de momentos e hice muchas cosas que no se las deseo a nadie para poder llegar donde estoy hoy en día y cumplir mi gran objetivo.

 

VD: Primero en Atlas y luego en Sportivo Barracas fuiste teniendo muy buenas actuaciones que te llevaron a ser considerado uno de los mejores de la divisonal, pero ¿imaginabas el directo a la Primera o imaginabas que irías subiendo poco a poco?
JG: Gracias a Dios, en Atlas y Sportivo Barracas tuve buenas actuaciones, buenos rendimientos. Sinceramente, yo siempre tuve en la mente ir subiendo de a poco, escalón por escalón. Jamás me imaginé pegar este gran salto a Primera, por eso no tengo dudas que todo fue gracias a Dios y a mi familia que estuvieron conmigo en mis peores momentos.

 

VD:  De jugar en estadios con poco público y en malas condiciones, a La Bombonera y otros estadios donde te miran miles y miles. Contame las sensaciones que tenes en cada partido.
JG: En  los partido en los que me tocó jugar e ir al banco , traté de disfrutarlo al máximo. Soñé toda mi vida con esto y las sensaciones que tengo son hermosas. Salir  a la cancha y mirar a toda esa gente cantar es algo hermoso que no te puedo esplicar, que sólo podes imaginarlo si lo vivís dentro de una cancha. Jugar en La Bombonera fue muy lindo e inolvidable, pasando por mi cabeza recuerdos de cuando tenía 8 años mi papá me llevo a la cancha para ver un partido entre Boca vs Quilmes. Me acuerdo que yo lo miré a mi papá y le dije: “-Yo algún día voy a jugar en esta cancha”, y cuando me citaron para el partido, mi papá me llamó y nos acordamos de ese día en el que le dije que iba a jugar en La Bombonera.

 

VD: ¿Jugar en la D y en la C te dio ese toque de “jugador de potrero”, que si se tiene que tirar en el barro lo hace sin problemas dejando todo en la cancha?
JG: Yo siempre voy a ser un  “jugador de Potrero” porque lo llevo en la sangre. Me crié jugando en el barrio, todo lo que sé lo aprendi en el potrero y cuando entro a una cancha, no me importa a quién tengo del otro lado. Desde chico, y por la experiencia que adquirí, siempre dejo todo adentro de la cancha.

 

VD: ¿Cómo fueron tus primeros días en San Martín? ¿Que sensaciones tenias?
JG: Llegué al club y firme contrato, pero, a pesar de no haber ido a prueba, yo sabía que cada día era una examen para mí que tenía que ir aprobando, y para eso era necesario dejar todo en cada entrenamiento, ser paciente y esperar que llegue mi momento.

 

VD:  Ahora, en la Primera y cumpliendo un objetivo/sueño, ¿que es lo próximo que proyectas? ¿Te gustaría algún equipo de Argentina o ir a algún país?
JG: Como todo jugador,  me encantaría poder jugar en otro país pero, en Argentina, sueño con poder llegar a jugar en Boca.

 

VD: Por tu historia, por todo lo que luchaste para poder lograr tu sueño, sos un gran ejemplo a seguir para muchos chicos que quizás, lamentablemente, no tienen un buen pasar hoy en día…
JG: La parte fundamente de todo fue mi familia , ellos sufrieron y estuvieron a mi lado siempre, jamás me dejaron caer. Siempre digo que ellos fueron los que más sufieron. Cuando jugaba en Riestra , tenía 13/14 años, y a veces papá y mamá no tenían para darme para ir a entrenar, entonces yo faltaba al club y me iba a cartonear, cosa en la que ellos no estaban de acuerdo, pero sentía que de alguna manera los tenía que ayudar. Entonces, me iba a capital a cartonear, tener plata para ir a entrenar y ayudar a mis padres. Con el tiempo me fui dando cuenta que la vida del futbolista no era tan facil como yo creía.

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